Guatemala


¡Qué terrible es la realidad de tantos niños en mi país! Sin meterme a estadísticas, puedo asegurar que hay muchos, pero demasiados niños sobreviviendo con uñas y dientes en las calles; indefensos, pasando hambre, frío, vulnerables a todo. La verdad es que esta realidad sería digna de la desesperanza más profunda si no la viéramos como una urgente oportunidad para demostrar que somos hijos de Dios, dispuestos a dar nuestra vida por cambiarla.

Amaneció el 3 de junio y las horas fueron avanzando como siempre. Parecía un domingo como muchos; en mi caso, consagrado a Dios, al ministerio y mi familia, pero todo cambió durante esa tarde y noche devastadoras para Guatemala.