Niños


, , , 24 de agosto de 2018

Tengo dos nietos, Darisse, de nueve años, y Tiago, de cinco años. No hay palabras para describir de qué forma todo mi ser rebalsa de amor por ellos. ¿Lo más interesante? Pues que ellos lo saben y con gran maestría se mueven en esa ventaja. Mi nieta no duda en que una mirada suya consigue lo quiera de mí; no digamos Tiago, en quien veo reflejado a su papá, mi hijo Cashito, no solo por su impresionante parecido físico, sino también por su carácter afable y juguetón.