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Redes sociales


Esta semana el mundo entero experimentó qué es vivir sin redes sociales. Casi seis horas sin conexión a Facebook, Instagram ni WhatsApp puso en aprietos a algunas personas y alteró a otro montón que llegó a sentirse aislada del mundo.

Cuando tus publicaciones transmiten mensajes llenos de fe y esperanza hacemos que valga la pena estar presentes en esas plataformas, pero si por el contrario, a través de ellas juzgamos, criticamos o maldecimos, entonces no vale la pena perder tu privacidad y solo te haces un “cliente” para ellos y/o para las marcas que van a ofrecerte sus productos o servicios.

No sé tú, pero yo disfruto mucho esta temporada. Me agrada el ambiente y el frío. Con todo y el tráfico que hay en todos lados me gusta ver las calles y las casas decoradas con luces y los adornos de Navidad. ¡Cómo no gustarme si todo remite a Jesús! Porque es el tiempo de recordar su nacimiento.

Recientemente fui invitado a predicar en la bella Ciudad de México, mis amigos que dirigen el ministerio Río Poderoso diseñaron la edición del congreso Makers con una modalidad que nos permitió llevar el mensaje a muchas personas que estaban en un cine viendo la transmisión en directo.

En el tema de la semana pasada puse sobre la mesa la necesidad de ser responsables para compartir información en redes sociales, puntualmente en WhatsApp. Para mi sorpresa, me han llegado muchos mensajes de personas que han sido perjudicadas por esta realidad.

, , , , 15 de marzo de 2019

¡1,148 fueron las preguntas que me hicieron a través de Instagram hace algunas semanas! Soy relativamente nuevo en ese “merequetengue” de las redes sociales, pero debo confesar que me sorprende lo efectivas que son para compartir mensajes y mantenernos actualizados. Creo que son una herramienta valiosa para bendecir si las usamos bien.