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Algunos amigos y personas conocidas me preguntaron por qué los capítulos de mi libro No es por vista inician con reseñas de películas. Algunos hasta pensaron cómo se me ocurrió juntar enseñanzas de fe con películas no cristianas.

, , 21 de septiembre de 2018

Mis inicios en el ministerio fueron radicales. Antes de conocer al Señor, me encantaba salir con amigos a bailar. Nunca me gustó el licor, pero sí fumaba. Es más, el domingo que llegué a la iglesia por primera vez, cuando un amigo me invitó, entré con una cajetilla de cigarros en el bolsillo de mi jeans roto, a la moda. Había cumplido 19 años y era un joven muy entusiasta, independiente y emprendedor, acostumbrado a luchar por lo que deseaba. Iba muy casual y quitado de la pena, sin saber que ese día, todo cambiaría.