Angustia


Cuando el Señor nos guía podemos estar seguros de que, sin importar las circunstancias, Él nos protegerá de todo mal. Lo que David hacía en los malos momentos era visualizar el futuro, basado en la fe y la confianza que tenía en el Señor. Imaginemos el porvenir que nos espera con Él de nuestro lado. ¡Eso es vivir con fe y no con dudas!