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Hablemos de aborto


Aunque la gente no habla mucho de eso, estamos rodeados de personas que fueron defendidas desde que estaban en el vientre de su madre. Conozco testimonios de personas cuyos padres consideraron la posibilidad de abortarlos, pero finalmente hubo “algo” que los motivó a no hacerlo. Personalmente he escuchado a muchas madres dar gracias por haber cambiado de decisión justo a tiempo.

De hecho, hay personas conocidas que se han atrevido a contar que estuvieron a punto de no nacer a causa de un aborto. Por ejemplo, el futbolista Cristiano Ronaldo, cuya madre, Dolores Aveiro, confiesa en su libro que le faltó muy poco para abortar cuando se encontraba embarazada del delantero. Para ese momento ella ya tenía tres hijos y pensó que no podría criar a uno más. Imaginen qué sería hoy del mundo del fútbol si ella no hubiera cambiado de opinión.

El gran compositor Andrea Bocelli se atrevió a publicar su historia en un vídeo para alentar a otras madres jóvenes a salvar la vida de sus bebés. Después de un proceso de apendicitis, los médicos le aseguraron a su madre que él nacería con alguna discapacidad; sin embargo, ella decidió continuar con el embarazo porque, con una incapacidad o sin ella, ¡era su hijo! Imaginen la ausencia de este artista en los mejores escenarios del mundo.

En la internet podemos encontrar la historia de la cantante Celine Dion. Ella tiene una cualidad increíble: es la hija número catorce de su madre, quien se asustó con la noticia de un nuevo embarazo y acudió al párroco de su iglesia para preguntarle si debía o no abortar. Él la animó a no hacerlo y fue así como hoy disfrutamos de la voz privilegiada de esta gran artista que se ha convertido en una defensora de la vida y rechaza el aborto.

Así como estas personas hay muchas más cuya vida estuvo bajo la amenaza de un aborto, pero las madres cumplieron con Dios, los trajeron a esta vida y hoy en su entorno hacen el bien.

Lamentablemente se habla poco de las consecuencias emocionales y psicológicas de un aborto a pesar de que esta práctica se promueve abiertamente en muchos países y hay intentos por legalizarla en otros. No cuentan la historia completa, no exponen el dolor que una mujer puede enfrentar cuando le impide la vida a su propio hijo. Un profundo vacío se queda en ella y la acompaña eternamente. Lo sé porque junto a mi esposa he podido acompañar a algunas mujeres que han pasado por esa situación.

El aborto es un tema que debemos abordar en familia, enseñar a nuestros hijos a la luz de la Palabra para que tengan argumentos fundamentados en principios. Siguiendo el ejemplo de Jesús debemos evitar juzgar o condenar, nuestra función es mostrar Su amor.

Me atrevo a pensar que nadie debe tomar a la ligera la bendición de traer niños a este mundo, es la vida de un ser humano que Dios le confía a las mujeres y por eso no las deja solas, las llena de fuerza para vencer los obstáculos que les impide disfrutar de la maternidad.

Luchemos para que en nuestros países la vida de los no nacidos y de todos los seres humanos se respete.

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