Vive para que te extrañen


Nadie envejece por vivir años, sino por abandonar sus ideales. Eres tan joven como lo sea tu fe, tu confianza en ti mismo, tu esperanza. Eres tan viejo como tu temor, tus dudas, tu desesperanza.

Douglas MacArthur

¿Cuántos años tienes? ¿Eres joven o viejo? No suelo ponerle mucha atención a este tema, pero como habrán visto en mis redes ¡esta semana llegué a 58 años de edad!

El cumpleaños suele remitirnos a la infancia, las celebraciones con la familia y amigos. A mí se me viene a la memoria aquel olor a pastel que inundaba toda la casa, cuando mi mamá cocinaba la merienda para compartir con mis compañeros del colegio, primos y los vecinos. No saben cómo agradezco los detalles de mi madre, quien a pesar de las limitaciones siempre se las arreglaba para sorprenderme con la mudada del estreno y sus regalos, donde aparecía el juguete que yo deseaba.

Puedo decir que fui un niño consentido. ¡Ojo que no es lo mismo consentido que malcriado! Con anterioridad les he compartido cómo mi madre fue estricta y disciplinada conmigo. Me enseñó y formó de manera intachable. Lo que soy se lo atribuyo a ella, a sus principios y valores que grabó en mi vida.

Volviendo a los cumpleaños, les puedo decir a los curiosos qué es lo que hago ese día: ¡trabajar! Sí, siempre estoy trabajando, predicando, en alguna cruzada, dando alguna conferencia u orando por alguna persona. Desde que abracé el llamado, rara vez la paso en casa. Mi familia se ha acostumbrado a esta dinámica que nos ha llevado a estar separados en fechas como esta, por eso no nos enfocamos en un día, sino en compartir todo lo que se puede, cuando se puede.

Este 2020, lo pasé en la oficina con las tareas habituales y en una reunión con el equipo de oficinas que después me sorprendió con una celebración en la que disfrutamos comida guatemalteca. Las felicitaciones y los abrazos se extendieron en el discipulado general donde compartí con los líderes, estudiantes de la academia y voluntarios. Gracias por ser parte de esta celebración a través de sus mensajes, llamadas, oraciones y buenos deseos.

El estratega militar Douglas MacArthur afirmó que envejecemos cuando abandonamos nuestros ideales, por lo tanto, a los 58 me siento joven. Para mí la vida vale la pena cuando la vives para que te extrañen y no solo para que te recuerden. Cuando te dedicas a servir al prójimo y a cumplir la voluntad de Dios debes aprovechar cada día para que alguien más conozca al Señor a través de ti. Ese ideal de extender el Reino es el mejor combustible para sentirte joven. Siempre deja huella en quienes te rodean, no importa tu edad, el mundo necesita alguien que le presente a Jesús. ¡Vive para que te extrañen!

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