¡Resucita tus sueños!


¿Alguna vez has renunciado a algo? Se siente feo, ¿verdad? Sin duda, todos, en alguna etapa de nuestra vida, hemos desistido o nos hemos privado de algo.

En general a los humanos nos cuesta manejar ese proceso de renuncia de un empleo o un sueño y en esta temporada lo estamos viviendo con mucha frecuencia. Hay gente abandonando sus sueños por las circunstancias que están atravesando. Sin embargo, me atrevo a decirte que este no es un momento para renunciar, sino para usar nuestro mayor recurso: la fe.

Esta semana el mundo entero recordó la Resurrección de Jesús, el acontecimiento que es el fundamento de nuestra esperanza como cristianos. Lo pongo de ejemplo porque, lo que al principio parecía un hecho de muerte, fue lo que nos otorgó la vida eterna.

Abraham creyó esperanza contra esperanza para ver el cumplimiento de su sueño y, a pesar de todos los obstáculos, jamás dejó de creer. Mantuvo su fe y logró ver el cumplimiento de la promesa de Dios. Por eso quiero preguntarte en dónde está puesta tu esperanza en este momento. ¿En la economía? ¿En la vacuna que no se ha inventado? ¿En tu título profesional que posees? ¿En tus ahorros? Déjame decirte que nada de lo que el mundo ofrece es infalible y solo la Palabra del Señor es el lugar más seguro para sostener nuestras convicciones. Al final todo pasa, menos su Palabra.

No subestimemos el poder que tienen las Palabras de Dios en nuestra vida y confiemos en que, en el momento oportuno, cada una de las promesas que Él nos ha hecho se cumplirán. María Magdalena, Salomé y María —la madre de Jacobo— fueron a visitar el lugar donde habían sepultado a Jesús. Entre ellas se preguntaban quién les ayudaría a remover la piedra que obstruía la entrada de la tumba, sin saber que en ese momento el poder de Dios se iba a manifestar a su favor (Marcos 16:1).

Si abandonaste un sueño, quizás es hora de desempolvarlo y echarlo a andar. En este tiempo donde los hábitos de las personas han cambiado puede que tu idea resuelva una necesidad. Aquel emprendimiento al que le dedicaste mucho tiempo puede ser lo que te ayude a sacar adelante a tu familia. Es hora de creer que el Señor mostrará su poder removiendo todo lo que obstruya el camino hacia nuestro propósito.

Como he dicho antes, Dios no se va cuando llega una crisis, una epidemia o una mala temporada laboral. Él siempre está con sus hijos que creen en su Palabra. Busca en tus recuerdos aquellos papeles donde anotaste la Palabra que recibiste de Dios en un momento de oración o a través de tu pastor y empieza a creer que este es el momento de que se cumpla. ¡Habla con Dios para que te dé las herramientas necesarias para resucitar los sueños pendientes o mover los obstáculos que están en tu vida!

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