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¿Qué vas a agradecer hoy?


No sé si has notado lo agradable que es recibir en tu casa a los amigos de tus hijos y escucharlos decir “¡gracias!” cuando los atiendes. Esa palabra compuesta de 7 letras tiene un enorme poder en nuestra relación con las personas y también con Dios.

Dar gracias es algo que el mismo Jesús nos enseña en Su Palabra. En la última cena leemos cómo parte el pan, da gracias y lo reparte a sus amigos (Lucas 22:7-38). Agradecer —no solo por los alimentos que recibimos— es un hábito que deberíamos inculcar en el hogar.

Ser agradecido es una virtud indispensable en nuestra relación con Dios. En una ocasión, Jesús sanó a diez leprosos y solo uno regresó a darle gracias. No sabemos cuánto tiempo habían padecido esa terrible enfermedad que además los mantenía aislados de la sociedad. Probablemente eso los impulsó a llegar hasta donde estaba Jesús y clamar por misericordia y sanidad. Él los envió a presentarse delante del sacerdote y en el camino fueron limpios. ¡Imagina qué alegría sintieron al verse libres de esa aflicción! Sin embargo, solo uno regresó a dar gracias.

Jesús recompensó la actitud de este único hombre, quien al presentarse ante Él fue el único que recibió la salvación (Lucas 17:11-19). Los otros fueron sanos, pero no salvos. Es decir que la gente agradecida duplica las bendiciones que recibe.

Otra característica del agradecimiento es que enfoca nuestra vista en lo que tenemos y no en lo que nos hace falta. En la medida en que nuestro corazón es más agradecido no damos lugar a la envidia o a la amargura; es decir que esto mantiene nuestro corazón y nuestra actitud saludable.

¿Cuándo fue la última vez que diste gracias por la salud, por tu familia, por tu trabajo, por la vida? ¿En qué momento le dijiste gracias a tu esposo por su esfuerzo al sacarlos adelante? ¿Desde cuándo le manifiestas agradecimiento a mamá por esperarte con tu comida calientita? ¿Qué tal expresarle a tu jefe tu agradecimiento por la confianza que te ha otorgado?

Saquemos lo mejor de esta temporada en la que se habla mucho de agradecer. Acerquémonos a Dios y a la familia para manifestar que notamos su esfuerzo, dedicación y contribución a nuestra vida.

Y si combinas tu agradecimiento con alegría vas a provocar muchas cosas mejores en tu vida. “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:16-18 (NVI).

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