¿Qué hacer cuando estás perdido?


Esta semana atendí algunas reuniones de trabajo en Nueva York, una ciudad que cautiva con su arte, historia y cultura. No importa cuántas veces se visite, siempre hay algo nuevo que ver en ella. Además, el metro, su sistema de transporte público, permite movilizarse rápidamente, por lo que es fácil llegar a todos lados.

Claro, en una ciudad como esta es fácil perderse. ¿Alguna vez te has sentido perdido? No me refiero a las veces que se te desaparece el vehículo, la moto o la bicicleta en el parqueo, sino a esa sensación de desubicación o de no saber cómo llegar a tu destino.

Pasa en las grandes ciudades y también en la vida. Hay situaciones adversas que pueden hacerte sentir paralizado: una mala noticia de salud, un despido justo cuando la remodelación de tu casa está a medias, una fuerte discusión familiar, un hijo que se va de casa, una llamada del banco para pedirte que te pongas al día o la difícil decisión de despedir a tus empleados a causa de la mala situación financiera de tu empresa…

Todos, en algunas etapas de la vida, pasamos por situaciones que nos hacen sentir perdidos. ¿Qué hacer en esas circunstancias? No sé si haya una fórmula, pero a mí me ha funcionado buscar a Dios. Por ejemplo, el nacimiento de mi hija Ana Gabriela tuvo complicaciones. Los doctores nos dijeron que la niña tenía “sufrimiento fetal” y el cordón umbilical enrollado en el cuello. La única forma de salvarla era haciendo una cesárea.

Después de escuchar la voz tan solemne y seria del doctor me sentí perdido y abrumado, así que de inmediato me puse a hablar con Dios. Fue así como recobré la confianza necesaria con la que animé a mi esposa para que llegara a la operación con ánimo y paz.

Orar siempre es una herramienta que nos rescata. Oír la voz de Dios nos permite encontrar el camino y la dirección adecuada. Seguramente por eso la Biblia dice que oremos sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Si estás pasando por un momento de así, intenta, prueba y/o anímate a recurrir a la oración antes de entrar en pánico.

Si has estado alejado de Dios o tu relación con Él ha estado distante, no te preocupes porque Él conoce tu corazón y te recibe siempre con los brazos abiertos. Cómo va a ser difícil si Él mismo diseñó un plan para rescatarnos: mandó a Jesús a morir por nosotros.

Cuando te encuentres perdido, basta con que reacciones y reconozcas que has fallado. El Señor hará todo lo demás para recibirte en casa como su hijo (Lucas 15:11-32). No te atormentes más con tu pasado y lo que has vivido, pasa la página, disfruta del perdón que Dios te otorga y empieza nuevamente.

No te apartes de su Palabra y permite que sea como una brújula que te llena de sabiduría para dar nuevos pasos, más certeros; pero sobre todo camina en fe. Es casi seguro que te volverás a equivocar, pero recuerda que somos humanos, no perfectos. ¡Estar perdido es la mejor manera de encontrar el camino!

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