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¡Mira hacia adelante!


América Latina cumplió un poquito más de un año de haber sido sorprendida por la pandemia de COVID-19, algo que nos llegó a todos por igual. Mucho se ha dicho que no ha sido un tiempo fácil, sin embargo, observa que Dios nos ha dado la capacidad de adaptarnos.

Si vemos en la historia de la humanidad, cada generación ha pasado por momentos buenos y momentos malos. Tiempo de guerra, tiempo de paz. Tiempos de recesión, tiempos de bonanza. Tiempos en que mucha gente se quedó sin un empleo, tiempos donde hay prosperidad. Tiempo de abrazar y hasta de abstenerse de abrazar. No cabe duda, que con la pandemia nos dimos cuenta que hemos salido adelante de situaciones que no elegimos, pero logramos adaptarnos.

En mi caso, yo no elegí nacer en la familia en que nací, pero bendito Dios que nací en ella. Hubiera preferido que mis padres no se separaran, pero por una u otra razón lo hicieron. Si por mí fuera tendría más hermanos de padre y madre, pero no fue así. Hubiera elegido nacer en otro barrio, pero nací en el que me tocó. No quería ser cristiano y sin embargo ahora soy pastor. Y total, hay cosas que uno no pide, que simplemente llegan, pero si uno tiene la actitud correcta para vivirlas, podrían mejorar.

Pablo se llegó a sentir abandonado por sus ovejas, acaso sin razón. Muchas veces podremos sentirnos igual cuando esperamos un mensaje que no llega o una llamada telefónica que nos haga ver que se acuerdan de nosotros, sin embargo, nunca sabremos si ese silencio se deba a que la otra persona es quien necesita un mensaje o una llamada de nuestra parte. Todo depende de la forma en que lo interpretemos.

En toda circunstancia debemos vivir con una misma actitud y con la confianza, recordando que nada puede separarnos del amor del Señor. En todo somos enseñados, tanto para la abundancia como para la escasez. Una cosa es estar vivo y otra saber vivir. Seamos como Pablo, recordemos que todo lo podemos en Cristo, que nos fortalece (Filipenses 4:3)

Un año después, podemos notar que hay personas que se han resignado y otras que no se han dejado vencer porque creen en las promesas de Dios, ellas crecieron como padres, esposos, hijos o colaboradores de una empresa. Su actitud los ayudó a confiar en Dios. Todavía estás a tiempo de extenderte hacia lo que tienes adelante.

Pídele al Señor que te ayude a vivir confiado en un futuro lleno de bendición, olvida lo que quedó atrás y prepárate con nuevas esperanzas, con excelente actitud y, sobre todo, con mucha fe.

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