¡La mejor medicina!


No somos ajenos a lo que pasa en el mundo, especialmente cuando los medios de comunicación están enfocados en compartir una noticia con tanta fuerza. Sí, hay que hablar del coronavirus y de todo lo que está cambiando a partir de su llegada a diferentes partes del mundo.

Quiero decirles que no soy médico ni profesional de la medicina, pero ante los mensajes que recibo de personas de diferentes países, deseo compartir mi punto de vista con ustedes.

Para empezar, considero oportuno seguir las instrucciones que las organizaciones e instituciones especialistas han informado sobre este tema. Las medidas de seguridad son muy básicas y aplican para esta y otras enfermedades comunes: lavarse las manos, evitar el contacto físico con personas que presenten algunos síntomas, cubrir la boca y la nariz al estornudar, entre otros. Estas recomendaciones son tan básicas e importantes como usar el cinturón de seguridad en nuestro vehículo o el casco en la moto.

Además, es importante encontrar las buenas noticias (como el alto porcentaje de personas que sobreviven a esta enfermedad) y recordar que la humanidad ya ha sobrevivido a otras pandemias, como la viruela y el sarampión. Sin embargo, vale la pena ser precavidos. Por ejemplo, en nuestra iglesia nos hemos preparado con nuevas medidas de higiene y con productos especiales para que las instalaciones brinden el ambiente seguro que nuestra congregación merece.

En momentos como estos debemos unirnos a clamar para que el Señor guarde a nuestras familias, pero no podemos olvidarnos de orar por quienes están padeciendo esta enfermedad e incluso por los países que han adoptado medidas drásticas donde las personas ni siquiera pueden acudir a sus iglesias a buscar alivio espiritual. También por los médicos y enfermeras que están arriesgando su vida por cumplir su misión. Nos corresponde orar por los gobernantes que cada día tienen que tomar decisiones muy difíciles, para que Dios les dé sabiduría. Por los pastores de todas las iglesias del mundo, para que su labor de llevar la Palabra de Dios siga avanzando. Oremos por las personas que están en los laboratorios luchando por encontrar la vacuna, para que Dios les ayude y que la medicina pronto esté al alcance de todos.

No permitamos que nos invada el temor. Dios no se va de nuestro lado porque llegue una u otra enfermedad, ¡Él siempre está con nosotros! La confianza en Él es la que nos ayuda a vivir en paz. En el salmo 91:1-3 (TLA) encontramos la oración adecuada para momentos en los que el pánico se apodera de las conversaciones.

La mejor medicina para fortalecer nuestro espíritu es la Palabra de Dios. Utiliza la tecnología que tienes en tus manos para escuchar mensajes que te llenen de fe y alimenten tu espíritu. Desde tu celular o tu computadora visita nuestro sitio https://casadedios.org y únete a nosotros para orar e interceder en este tiempo.

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