Dolorosamente inevitable


Esta semana murió un buen amigo, Ossie Mills, quien por mucho tiempo fue pieza clave de Oral Roberts University y directivo del movimiento Empowered21. Lamento mucho la noticia porque fue un hombre visionario que trabajó incansablemente por el Reino y oramos por consuelo para su familia, pero también sonrío por él, porque ya se encuentra gozando de su recompensa eterna. ¡Felicidades, estimado Ossie!

Realmente la vida se va en un suspiro, pareciera que no alcanza para todo lo que quisiéramos lograr. ¿Será una de las razones por las que es tan común tenerle miedo a la muerte? Gracias a Dios, para quienes creemos en Él y reconocemos que Jesús es nuestro Señor y Salvador, a pesar de nuestros defectos y errores, tenemos esperanza y morimos en paz convencidos de que hay algo mejor para nosotros.

Justo por ello, es tan importante ser intencionales en aprovechar al máximo nuestra vida terrenal, porque hemos nacido con un propósito que va más allá de la simple existencia. Tenemos la misión de ser relevantes en lo que hagamos, de bendecir a quienes nos rodean, de impactar con respeto y cariño a nuestra familia, a nuestros amigos, colaboradores, conocidos, incluso a quienes no les agradamos mucho.

La muerte es dolorosamente inevitable, pero mientras nos llega la hora, en la vida hay tres decisiones importantes que debemos considerar para aprovecharla y disfrutarla al máximo:

  1. A qué nos dedicaremos. ¿Qué harás con tu energía, tus dones y talentos? ¿Cuál es el sueño que deseas realizar? Donde sea que escojas desarrollarte, enfócate en el propósito del Señor para ti.
  2. Con quién compartiremos nuestra vida. Cuando ya tienes claro cuál es tu propósito y lo que harás para ser productivo, es tiempo de buscar a la persona con quien te unirás para avanzar juntos hacia metas comunes. Para tomar la decisión, por supuesto que la atracción y los sentimientos son importantes, pero más aún es la compatibilidad. Es más importante encontrar con quién podemos vivir, no tanto con quién deseamos vivir. Escojamos con inteligencia.
  3. Dónde pasaremos la eternidad. Toma la mejor decisión de tu vida al entregarte por completo a Dios. De su mano todo irá mejor, incluso en tiempo de aflicción. Involúcralo en cada decisión y sin duda, al morir, Él te dará la bienvenida al lugar que ha preparado para ti a su lado.

Considero que hay tres certezas en la vida: que nacimos (obvio) que vamos a morir (más que obvio) y que al morir nada nos llevaremos (recontra obvio). Así que de nosotros depende qué hacemos con este regalo del tiempo y la existencia. ¿De qué forma deseamos ser recordados? Vivamos de tal manera que nos extrañen cuando pasemos a mejor vida junto al Señor; que el mundo lamente nuestra ausencia porque cumplimos con la misión de amar y servir, tal como Jesús nos enseñó, tal como Ossie lo hizo. Te extrañaremos, amigo.

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