Conversaciones edificantes


Hace algunos meses tuve una conversación con un amigo famoso a quien admiro y quiero muchísimo. Seguramente has cantado sus canciones. Es un gran músico y adorador genuino, y sus letras han estado presentes en la iglesia durante muchos años: Marcos Witt.

Marcos me hizo una pregunta interesante que no me esperaba: “Te critican mucho. ¿Cómo procesas eso en el plano personal?” A continuación voy a parafrasear parte de esa conversación y lo que la Palabra de Dios enseña al respecto.

Siempre he pensado que la crítica es positiva. Por lo menos yo trato de sacar lo mejor de esos comentarios. Si quieres crecer como ser humano o profesional es necesario escucharlos para seguir avanzando, pero debes estar seguro de algo: también podrás ser criticado aunque actúes correctamente.

Hay tres tipos de crítica. La primera es la que uno mismo provoca cuando hace las cosas bien. Nosotros hacemos un templo grande y hermoso para que nuestra gente venga a adorar a Dios. A la congregación le alegra, pero a otros no porque desconocen cómo le creímos a Dios para edificar su casa, cómo la buena administración se pone en marcha para que todo quede con excelencia. Toda obra hecha con excelencia despierta la envidia de los demás y genera comentarios que no podemos evitar. A los mejores estudiantes ahora los catalogan como “nerdos”, en lugar de aplaudir el esfuerzo que hacen para destacar.

La otra es la crítica por falta de conocimiento. Esta es una de las más comunes y abunda en todos lados. Las personas emiten juicios como que te conocieran, pero en realidad desconocen de dónde vienes, cómo te levantaste, cuánto le has creído al Señor y cuánto te has esforzado para llegar a donde has llegado. Seguramente alguna vez te has encontrado a alguien que te dice: “Yo pensé que eras de una forma y ahora que te conozco me doy cuenta de que eres buena persona”.

La tercera es la difamación, una categoría muy delicada que intenta desacreditar. En redes sociales es común encontrar esa práctica. La gente tiende a darle “share” o “repost” a información que no está investigada o corroborada y que tiene por objetivo dañar el nombre de una persona. La misma Biblia nos advierte de esto en el noveno mandamiento: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”. (Éxodo 20:16).

Seamos luz

Ahora que la crítica se ha generalizado seguramente la has experimentado de alguna forma o conoces a alguien que está pasando por eso. Yo he vivido todos los tipos de crítica y debo decir que no es algo del todo agradable, pero cuando estás llamado a ir al frente debes acostumbrarte a pasar por esos rayos láser. Lo que no se vale es que nosotros seamos los que promuevan la crítica dañina ya que estamos llamados a ser luz en este mundo. Debemos ser un poco más conscientes y responsables para que lo que digamos esté sustentado en la verdad y, de esa forma, evitemos propagar noticas falsas o verdades alteradas.

Recuerda que toda obra hecha con excelencia despierta la envidia de los demás, pero no por eso debemos dejar de hacer las cosas bien. Los hijos de Dios debemos dar testimonio de que estamos hechos para administrar bien, sobresalir en el trabajo, en los estudios y en el hogar. Debemos ser excelentes en todo lo que hagamos.

 

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