¡Yuuuju!


, , 21 de septiembre de 2018

Mis inicios en el ministerio fueron radicales. Antes de conocer al Señor, me encantaba salir con amigos a bailar. Nunca me gustó el licor, pero sí fumaba. Es más, el domingo que llegué a la iglesia por primera vez, cuando un amigo me invitó, entré con una cajetilla de cigarros en el bolsillo de mi jeans roto, a la moda. Había cumplido 19 años y era un joven muy entusiasta, independiente y emprendedor, acostumbrado a luchar por lo que deseaba. Iba muy casual y quitado de la pena, sin saber que ese día, todo cambiaría.

, , , , 14 de septiembre de 2018

Barcelona, Camp Nou, último partido de la liga española, euforia y emoción. Una amiga me contó que andaba por allá, de lo más feliz con su familia. A su lado, una señora le escuchó el acento extranjero y le preguntó de dónde era. Ella, como buena y previsora guatemalteca en un escenario internacional, llevaba una bandera, así que se la mostró con una sonrisa de oreja a oreja le dijo: “Venimos de Guatemala con mi familia porque el Barça es nuestro equipo favorito”.

, , , , 07 de septiembre de 2018

He vivido una tarde de domingo como pocas. El 2 de septiembre, a las 2:00 pm, en Guatemala, cobró relevancia la vida de los bebés que se están formando para ver y sentir el mundo fuera del vientre de su mamá. Además, cobró relevancia la vida de la mujer, cuyo cuerpo generoso tiene la capacidad de brindar toda la materia prima, sustento y protección a un nuevo ser humano que se forma dentro de ella y al que llamará hijo por el resto de sus días, sea abortado o no.

, , , , 31 de agosto de 2018

Esta semana, a propósito de la celebración del Día de los Abuelos en varios países de Latinoamérica, me enviaron un hermoso video de la “Generación de Oro 40-60” que habla sobre nosotros, las personas que tenemos más de 50 años.

, , , 24 de agosto de 2018

Tengo dos nietos, Darisse, de nueve años, y Tiago, de cinco años. No hay palabras para describir de qué forma todo mi ser rebalsa de amor por ellos. ¿Lo más interesante? Pues que ellos lo saben y con gran maestría se mueven en esa ventaja. Mi nieta no duda en que una mirada suya consigue lo quiera de mí; no digamos Tiago, en quien veo reflejado a su papá, mi hijo Cashito, no solo por su impresionante parecido físico, sino también por su carácter afable y juguetón.

¿Les he comentado que estoy súper ultra mega archi orgullo del equipo con el que trabajo en Casa de Dios? Pues si no lo he hecho, será en el único espacio donde me hace falta comentarlo, porque siempre lo digo: ¡Estoy súper ultra mega archi orgullo del equipo que la gracia de Dios ha reunido para que trabajemos juntos con el deseo de servirlo a Él y a las personas!

En Arrowhead, las oficinas de Casa de Dios, estamos implementando una modalidad de mentoría a través de cine foro. Es decir, nos reunimos para ver buenas películas, comentarlas y aprovecharlas para construir aprendizaje colaborativo.

Soy pastor, sí, y a mucha honra. Creo que no es un secreto, pero lo declaro: mi vocación pastoral me define y doy gracias a Dios por ello.

¿Por qué afirmo lo que es obvio? Porque el fin de semana recién pasado, el penúltimo de julio, mi corazón de pastor no me cabía en el pecho a causa de la felicidad.

, , , 27 de julio de 2018

¿Ya he comentado que soy cinéfilo? Las películas, como los libros nos abren puertas a nuevos mundos, a nuevas realidades. Nos hacen soñar e imaginar. Por eso me apasiona el cine. Y justo esta semana, con mi equipo de trabajo, vimos una película que me encanta porque cuenta cómo nació uno de los clásicos de la literatura para niños.

¡Y se acabó la Copa Mundial de Fútbol! No es mi deporte favorito, pero la fiebre se contagia, cómo no. Realmente, para muchos el mundial terminó en la fase de grupos porque desde temprano los resultados dejaban con la boca abierta por lo inesperados. Uruguay y Brasil dieron batalla por Latinoamérica al llegar a cuartos de final, pero prevalecieron los europeos, si a ubicación geográfica nos referimos, porque el equipo del país campeón, Francia, tiene un importante componente de migrantes. ¡Lo que me encanta!