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Un diario de oración II

Conflicto en el mundo espiritual

Mientras luchamos para llegar a ver el nacimiento espiritual que toma lugar en la vida de nuestros hijos, nos damos cuenta que estamos metidos dentro del conflicto, lo que el apóstol Pablo menciona:

“Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.  Efe. 6:12.

Estas fuerzas de las tinieblas obstaculizan la verdad del Evangelio, cegando y engañando a nuestros hijos (lee 2 Cor. 4:4).  Otro pasaje compara al diablo con un león rugiente queriendo devorarnos (lee Ped. 5:8).  Tengamos por seguro que nuestros hijos son el blanco de las tinieblas.  Un intercesor se coloca entre Dios y una persona que le ruega por su intervención.

La oración va dirigida a Dios y nuestra lucha espiritual es contra el enemigo:

Las armas de la guerra espiritual

La buena nueva es que Jesús, el Hijo de Dios, vino al mundo para destruir las obras del diablo.  Jesús derrotó a Satanás en la cruz, y el Padre puso todas las cosas debajo de sus pies.  Jesús les dice a sus seguidores que ejerciten la autoridad sobre el poder del enemigo hasta que El regrese (lee Jn. 3:8; Efe. 1:22; Lc. 10:18-19).

A continuación algunas de las armas disponibles para los cristianos mientras oran y batallan  contra del enemigo:

El Nombre de Jesús, Marcos 16:17,18; Lc.10:17,19; Fil.2:9-1

La Sangre de Jesús, Col.2:14,15; Heb.9:12-14

Estar de acuerdo, Ecl.4:9,10; Mat. 18:19-20

Atar y desatar, Mat. 16:19; Mar. 3:27

Ayuno, Isa. 58:6; Mat. 6:16-18; Lc. 4:2

Alabanza, 2Cro. 20:14-22; Sal.149:6-9

Palabra y testimonio, Efe. 6:17; Heb. 4:12; Apo. 12:11

Aunque no entendemos totalmente la relación entre la oración y la lucha espiritual, el Espíritu Santo puede enseñarnos cómo orar efectivamente, y cómo guerrar espiritualmente.  Nuestra confianza está en Jesús, nuestro comandante, quien nos promete que veremos la victoria.

Pablo nos recuerda: “Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. (2 Cor. 10:4)  Nuestra fe no está en nuestra habilidad para orar; sino en la seguridad que Dios nos da, que sus armas son suficientes para destruir los planes del enemigo.  Tenemos la responsabilidad, a través de la oración y de la lucha espiritual, de rescatar a nuestros hijos de las fortalezas de Satanás.

A continuación te daré un ejemplo de cómo orar usando el poder de la sangre de Cristo en la lucha espiritual:

Una madre usó esta arma de lucha espiritual cuando su hijo se rebeló.  El había servido al Señor por muchos anos, pero entró en rebeldía cuando comenzó a tener malas compañías.  Entonces decidió irse de la casa,  ella no sabía dónde estaba.

Como parte de la estrategia estaba el ir a su cuarto, que en ese momento estaba vacío, y decir al enemigo: “Mi hijo está cubierto con la sangre de Jesús.  Y tu plan de mantenerlo en tu reino de tinieblas no se logrará.  Yo declaro que la sangre de Jesús destruye tu plan, Satanás, porque él se arrepentirá y regresará a Dios”.  Por tres años, su hijo se mantuvo insolente.  Pero hoy, no solamente está sirviendo al Señor, sino que ha sacado a miles de jóvenes de su rebeldía, y los ha entrenado para ganar a otros para Cristo.

La oración efectiva es aquella que está de acuerdo con la Palabra de Dios, y es guiada por el Espíritu Santo.  De ahí la importancia de esperar la dirección de Dios.  Nosotros los humanos somos vulnerables de caer en las oraciones manipuladoras que sirven solamente a nuestros deseos egoístas. Pero cuando nos sumergimos en la Palabra de Dios, y le pedimos al Señor que nos muestre cómo orar en una situación especifica, El nos ayuda a ver el problema desde su perspectiva.  Jesús prometió: “Si dos de vosotros se pusieran de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.  Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:19-20).  Cuando oramos de acuerdo a la voluntad de Dios, y tenemos un compañero de oración que está de acuerdo con nosotros, la fuerza de la oración se aumenta.  Además, estamos siendo fortalecidos en nuestra fe.

Atando la obra del enemigo:

 Jesús dijo que todo lo que atemos en la tierra será atado en los cielos, y que todo lo que desatemos en la tierra, será desatado en los cielos (Mat. 16:19).

Beneficios del ayuno:

No debemos pensar en el ayuno como si fuera una huelga de hambre, diseñada para forzar la mano de Dios para salirnos con la nuestra.  Sin embargo, la oración, es mucho más compleja que simplemente pedir al Padre amoroso que supla las necesidades de sus hijos.  La oración es batalla.  Hay muchas fuerzas que se oponen. Hay fuertes corrientes que vencer.  El hombre que ora con ayunos le da notificación al ciclo que está orando fervientemente, y que no se dará por vencido, ni dejará a Dios hasta que lo bendiga.

La alabanza confunde al enemigo:

La alabanza es un arma a nuestro alcance.  Las maquinaciones de Satanás se quebrantan cuando alabamos al Dios todopoderoso, y declaramos Su victoria (lee Salmos 149:6-8).  La lectura de los Salmos nos ayuda a darnos cuenta de la importancia de alabar a Dios en cualquier circunstancia, simplemente porque Dios es digno de nuestra alabanza.

Satanás odia nuestra alabanza porque enfoca nuestra atención en Dios y declara su propia derrota.  Úsala como un paquete de dinamita que puede demoler las fortalezas, y recuérdale al enemigo que sus maquinaciones en contra de nuestros hijos son nulas y deshechas, porque Cristo obtuvo la victoria en la cruz.

Usando la Palabra como arma:

Jesús usaba su palabra como arma poderosa; siguiendo su ejemplo usémosla citando la Palabra en voz alta. Por ejemplo: "escrito está, la descendencia de los justos será librada… y todos los hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos… Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Pro. 11:12; Isa. 54:13; Sal. 91:11)

Mientras estudias la Palabra de Dios y oras, el Espíritu puede guiarte a la Escritura exacta que será apropiada para cada situación que se presente. Puedes parafrasear los versículos e insertar los nombres de tus hijos, y así almacenas tu propio arsenal de Escrituras para orar con ellas por tu familia.

Otro ejemplo de oración:

"Padre Celestial, vengo a pedirte por___________________ para que sea liberado de toda artimaña y engaño que el diablo ha usado para mantenerlo cautivo.  Permite que cada fortaleza de incredulidad y argumento  en su vida sea quebrantada, y traído a la cautividad de la obediencia de Cristo (lee 2 Cor. 10:5) Señor, obra en su vida para que se dé cuenta cuánto te necesita.  Muéstrale que debe clamar a ti para que lo salves.  Envía obreros en su camino para que le hablen al corazón y le revelen tu verdad.  Gracias, Señor, que por tu misericordia, mi hijo está saliendo de las ataduras del enemigo.  En el nombre de Jesús.  Amén."

Pensamientos para meditar:

Hay momentos en que estás orando y leyendo la Biblia, y de pronto, el Señor te revela la causa por la que alguno de tus hijos no ha entregado su corazón a Cristo.  Si te ha pasado esto, pídele una estrategia definida para orar por él o ella.  Las siguientes son posibles causas por las que la gente no se entrega al Señor, y por supuesto, no son las únicas:

    * Satanás los ha cegado (lee 1 Cor. 4:4)
    * Satanás los ha mantenido cautivos para que hagan su voluntad (2 Tim. 2:26)
    * Los afanes, el engaño y las riquezas del mundo ahogan la Palabra de Dios (lee Mar. 4:19)
    * Falta de perdón.  Mencionado en 2 Cor. 2:10-11, como una artimaña del diablo. (lee Mar. 11:25-26)
    * No hay suficientes obreros para la mies.  Pide al Señor que envié obreros para trabajar en la mies. (lee Mat. 9:38)