Ministerios Cash Luna
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¿Qué buscas en Jesús?

Juan 6:1

 

Dice la Biblia que una gran multitud seguía a Jesús. En un pasaje dice que toda la ciudad se agolpó en la puerta. En aquel tiempo, no se hacía tráfico porque no había carros, pero había mucha gente. Usted vio cómo entraron muchos al estadio para Noches de Gloria, y otros que se quedaron afuera. La gente dice: “Qué desorden, como puede ser que tanta gente…” ¿Qué quiere? En la medida que Jesús se siga mostrando a la gente, muchos le van a buscar, esa es la razón de hacer un templo más grande. Actualmente, hay cinco servicios los domingos, y aún así, la gente no cabe. La razón es dar la oportunidad que más personas vengan y conozcan a Jesús. Había tanta gente que algunos tenían que entrar por el techo. La multitud lo seguía porque había hecho milagros. Todos necesitamos un milagro. El otro día, me contaron un testimonio. Estábamos reunidos con unos jóvenes y en eso, llegaron unas personas en un pick up preguntando por el pastor Cash Luna. Le preguntamos que si quería, podía ir uno de nosotros, y accedieron. Y le preguntó a dónde iban. Llegó al final de la Roosevelt, y se empezaron a meter en todas las colonias, y entonces, empezaron a pasar una colonia y sólo veía cada vez todo más oscuro y de repente, llegó a una colonia de mala muerte, hasta el fondo. Dice que lo primero que vio fue un grupo de 20 mareros en la esquina. Y entonces, bajaron los vidrios del carro; a la otra esquina, otros 20 mareros. Pasó la siguiente cuadra, así se metió seis cuadras. El vio su carro y dijo: “Aquí se quedó. Vio su ropa, y dijo: “De aquí sí salgo, salgo desnudo”. Este es el fin. Llegó y dice que había unas láminas. Y entonces se baja y la señorita que lo fue a traer le dijo: -¿Dónde vives? -Aquí en frente –dijo- aquí mataron a mi esposo hace unos días. En eso, abrieron las puertas de lámina y ve enfrente de él una casa de tres pisos, garaje de varios carros, una tele de pantalla plana, etc. En eso, todos en la casa empezaron a decir: “Ahí viene Cash Luna”. El entra a la habitación y ve a la mujer con cáncer terminal. Se paró ahí y empezó a orar y a hablarle a todos los que estaban ahí. Qué… si era la casa del capo de toda esa área. El joven les predicó, oró por la enferma y luego preguntó si alguien quería aceptar a Jesús y el padre lo hizo.

 

Todos necesitan un milagro, donde hay milagros y el poder de Dios se manifiesta, ahí la gente empieza a buscar de Dios. La gente quiere de Dios y es lo que está buscando, así que esa multitud buscaba milagros.

 

Juan 6:5

 

Dice que apareció un niño con cinco panes y dos peces, había alrededor de 5,000 hombres. No era una reunión sólo de hombres,  también había mujeres y niños. Tal vez había unas 20,000 personas. Dice que los sienta en grupos de 50 y comienza a repartir el pan y los peces, y toda la gente come, y luego dice el Señor que recojan todo lo que había sobrado, porque Jesús no desperdicia nada. Habían sobrado 12 cestas de pan. Todos habían comido. Lo primeo que Jesús hizo fue hacer milagros. Lo segundo es que cuando la gente los vio, una gran multitud se acercó, y lo tercero es que les dio de comer pan. Jesús no le dio de comer a gente necesariamente pobre. La razón por la que les dio de comer es porque lo habían estado siguiendo y no habían comido nada. Estaba por despedirlos, pero en aquel tiempo, había que caminar hasta tres días para volver a casa. El señor Jesús comprende esto y dice: “No los puedo dejar ir así, así que vamos a multiplicar el pan”. No le dio de comer al hambriento. Es como que si estuviéramos aquí y no saliéramos hasta el viernes en la noche. Aquí hay gente que tiene más ingresos que otros, pero en ese momento, todos están en la misma situación de hambre. El no dio de comer sólo a los que eran pobres, sino a todos lo que le estaban escuchando. En el estadio Mateo Flores, pasó algo: la gente estaba haciendo cola desde las 9 de la mañana, había tanto calor y los vendedores de agua se aprovecharon y les vendían el agua cada vez más cara. En menos de cinco minutos, había cinco personas que se estaban desmayando por el calor. Entonces mandamos a traer agua para regalarle a toda la gente, se les mojó con la motobomba de los bomberos. Lo mismo le pasó a Jesús, Él les dio de comer a todos.

 

Verso 13

 

Jesús le da de comer a todos, y todos dijeron: “Este es el que estamos esperando”. ¿Sabe por qué Jesús no repitió ese milagro más veces? Porque la gente lo malinterpretaba. Imagine que nosotros empezamos a repartir dinero a toda la gente necesitada, ¿qué pasaría? Se llenaría de toda Guatemala, cristianos, no cristianos, idólatras, adúlteros, de todo. Hasta aprenden a decir “amén, aleluya, gloria a Dios”, hacen lo que sea. Pero esa gente ¿estaría realmente buscando a Jesús? Y aquí viene el tema que le quiero predicar hoy: ¿Por qué buscamos a Jesús? Cuando vino la tormenta Stan, nos dimos cuenta de muchas realidades en Guatemala. Personalmente nos fuimos a entregar ayuda, víveres, dinero, etc. En uno de nuestros viajes a Escuintla, nos llamó mucho la atención un pueblo que se había inundado todo, la gente tuvo que subir sus cosas al techo de su casa para no ahogarse. Pensamos que era el lugar más necesitado, así que ahí fuimos. Les llevamos comida, pero estando ahí, comenzamos a enterarnos de cosas que nadie cuenta. Resulta que ese lugar siempre se inunda cada vez que llueve, la gente ya lo sabe. Todos ya tienen su procedimiento, sacan su cama, la suben al techo, salen en los periódicos y toda la gente manda su ayuda. Ellos viven de la zafra de la caña, eso sólo da unos meses. Entonces viven unos meses de la caña y otros de las donaciones. Vino un gobierno y les trasladó a otro lugar con casas de block, y no quisieron pasarse, pues utilizan su necesidad para manipular. Así hay mucha gente en el Señor. Usan su necesidad para demandar de otros lo que quieren. Hay gente que dice: “La vida me ha maltratado, mis padres me han hecho daño”. Comienzan a decir eso para exigir la atención que creen merecer. Usan y manipulan la necesidad para demandar atención, amor, finanzas, que alguien ore por ellos y ese es el tipo de gente que nunca sale adelante. Cada vez que comience a demandar algo, va al fracaso. Eso pasa en todo, hasta en el matrimonio: “Verdad que no me has puesto atención tantos días...” ¿Cuántas veces no vemos niños haciendo caprichos y berrinches? Y usted se siente tan mal que para haciendo lo que ellos quieren. He ministrado a jovencitas que sus novios las han manipulado con que se van a quitar la vida. Usted no puede usar su necesidad para manipular a los demás. Hay gente que empieza a usar su necesidad con los cristianos para manipular la atención y el amor. Conocí a una mujer que estaba en cama, no se podía levantar. Usted la llegaba a visitar y hasta le ahogaba su fe, porque se mantenía quejándose: “Estoy tan mal, no puedo caminar, mi marido me abandonó, mi pobre hija tiene que trabajar para darme de comer…” Las primeras veces oía eso y decía: “Le doy todo, que necesita…” Un día en Noches de Gloria, se levantó y  fue sana, ¿qué paso? Como estaba sana, ya nadie le ponía atención. A las pocas semanas, ya estaba enferma, no se levantaba. La vi sana tres veces, hasta que llegó el momento en que dije: “esto no puede ser cierto, ¿cómo es posible que esta mujer que ha sido sana tres veces siga viviendo de esa forma? Comprendí que aprovecha su necesidad para salir en primera plana y que todos se compadezcan, estoy seguro que usted ha visto estos casos. Niños que a veces son enviados por hombres bolos para sacarle dinero.

 

Quiero que se centre en usted mismo. ¿Será que usted ha hecho eso? ¿Será que llega así usted con su jefe? ¿O llega con su jefe a decir: “Usted va a tener en mí a la persona más productiva”? ¿Qué busca? ¿Demandar u ofrecer algo? Tú tienes como joven un rótulo que dice: “Por favor, me está dejando el tren, cásese conmigo”. ¿Crees que los jóvenes te voltearán a ver? ¿Crees que eso es atractivo? No, eso es repelente. Tú deberías tener un cartel que diga: “Aquí está la princesa del Señor”. Igual si está separado, o es viudo, tiene sus hijos. No te estés vendiendo como la víctima.

 

Así es mucha gente. Yo oro por muchas personas que así es su mensaje. Por eso, muchas veces le digo a la gente que no piense en su necesidad, sino en la promesa que El ha hecho. Eso es lo que tienes que tener en tu  mente. Venir con una sonrisa y decir: “Señor, te mueres de las ganas por bendecidme”. Hay gente que es demandante y gente que es oferente. ¿Eres el que entra al condominio y demanda cómo es el de la garita, el jardinero, etc.? ¿Llegas al colegio a demandar o a ofrecer tu ayuda para que todo mejore? Entras a la iglesia y vienes a demandar que el servidor te atienda bien, o vienes a ofrecer ayuda. ¿Entras a tu casa a demandar que te atiendan, o entras a ofrecer atención?

 

Juan 6:26-27

 

Todo comenzó por los milagros; vino la multitud, el Señor les da pan y ahora los discípulos dicen: “Tú tienes palabras de vida eterna”. ¿Por cuál de esas vas a seguir a Jesús? En Noches de Gloria, tú puedes probar por qué la gente sigue a Jesús. Hubo gente que llegó en busca de los milagros, llevamos alimentos para el banco de alimentos. Además toda la ofrenda se dio a la gente necesitada. La gente puede estar impresionada por eso. En el estadio había multitudes, y gente puede estar impresionada por ellas, pero hay unos que no sólo se impresionan por los milagros, ni por la ayuda al necesitado, por los milagros, sino porque Jesús estuvo ahí. ¿Qué te llama la atención? Me entristeció oír que hubo un medio de comunicación que les dijo a sus reporteros: “No me vengan a decir sobre los milagros, ni cuánta gente llegó, sino cuántos alimentos juntaron”. La presencia de Jesús estaba ahí, como lo está acá. Darle alimento a los necesitados no nos hizo mejores cristianos, hay que hacerlo, pero no es ese el sello de que Jesús está con nosotros. El sello es su presencia. Muchos discípulos dejaron de seguir a Jesús ese día porque se ofendieron. Yo me hago esta pregunta: ¿Cómo puede ser que viendo la manifestación de Dios en medio de ellos, se ofendan por unas palabras? Se separaron del Señor a pesar de ver a Dios ahí. ¿Qué más quieren si no haber tenido al Señor en medio de ellos? Y aún así se separaron, entonces me pongo a pensar: “No dejes que esto nos pase a nosotros”. Es obvio, Jesús está ahí. No deje que una ofensa, que un saludo que no le dieron, que lo maltrataron, que eso no lo aleje de Jesús. Vale la pena. En el estadio, me tocó estar en la puerta, atender a los invitados especiales, estar ahí esperándolos. Ahí me ofrecieron golpes, me insultaron, de todo. No estoy diciendo: “Ah, me ofendieron, ya no vuelvo a ir”. Ahí estuvo Jesús presente, no hay nada más grande que eso. El reino de Dios no existe por mí, sino por El. No existe para yo sentirme bien, sino para que yo lo adore a El. ¿Qué es lo que lo tiene a usted aquí? ¿Qué es lo que lo tiene acá sentado o congregándose en Casa de Dios? ¿Es porque está asombrado de ver milagros? ¿O está buscando un milagro financiero para usted? ¿O porque aquí encontró a Dios? Pablo decía que no hay nada que pudiera separarlo de Dios. Nuestra vida debe ir más allá que las cosas triviales. Pablo decía: No importa si tengo hambre, que me quede sin trabajo, que esté enfermo. En otras palabras, estoy en una prueba dura, me saques o no de ella, tú sigues siendo mi Dios, yo no me separo de ti. Quiero que vea algo: Hubo un momento que era sabroso seguir a Jesús, todo iba bien, pero llegó el momento en que Jesús probó a la gente. “Quiero saber por qué me vas a seguir”. Si no hago lo que deseas, ¿también me seguirías? Te he tratado muy bien, pero si te llego a decir una palabra que te confronte, ¿me seguirías todavía?  ¿Qué es lo que te mantiene en Jesús? ¿Son los milagros, el pan, las multitudes o es Él? Cuando uno se va a casar, sabe lo que dice: “Prometo estar ahí en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y enfermedad; eso es lo mismo que debería decir con Jesús. No sea un demandante. Cada vez que lo hace, está caminando en la autopista que termina en el fracaso. Ofrezca.

 

A usted le hubiera gustado estar ahí sentado, viendo la multiplicación de los peces. No es lo mismo estar sentado demandando el pan, que estar ahí dándole a todos. Si va a ver milagros, sea usted el canal para que otros lo reciban.