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Fructificando en medio de la aflicción

He estado hablado de la importancia de administrar la memoria, el no accesar los malos recuerdos que en ella tenemos porque no sirve para nada, los momentos que tenemos que accesar en nuestra memoria son los buenos momentos que hemos tenido, esos momentos nos van a refrescar, nos va a ayudar a desempeñarnos mejor en la vida, nos van a recordar que Dios tiene beneficios para nosotros.  Procure olvidar su pasado pero no los beneficios que hoy tiene.   Dios es el que sana, el que rescata, el que te levanta, el que te corona.  Él nos va a saciar de bien, no olvides ninguno de sus beneficios.

 

José hizo una cosa a pesar de ser un hombre de mucho éxito a su primer hijo le nombró Menasés porque quiere decir “el que me hace olvidar”. 

 

Génesis 41:52 Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

 

José dijo: “Dios me hizo fructificar”.   Dios te va a hacer fructificar, tú decides de qué manera, pero que Dios te hace fructificar, te hace fructificar.  Aunque José él era el predilecto del papá y tenía túnica de colores no había fructificado lo suficiente para el sueño que Dios le había dado y que habría de cumplirse un día.  Si Dios te ha dado sueños debes comprender que vas a recibir un trato para llegar a tener el carácter que necesita Dios que tengas para que se cumpla ese sueño, todo sueño necesita una persona y toda persona para cumplir un sueño necesita carácter y Dios va a trabajar en tu vida para hacerte fructificar y que el sueño no se aborte y que jamás lo dejes de ver cumplido, Él quiere que tus sueños se cumplan pero también quiere formarte y Dios estuvo decidido para formar a José para el sueño que le dio.  Normalmente los sueños vienen antes que el carácter, de niños teníamos sueños pero no teníamos nada de carácter, de jóvenes tenemos sueños un poco más grandes pero no tenemos el carácter todavía, de adultos soñamos de una forma más madura y queremos lograrlo pero necesitamos ser formados en carácter. Dios nos quiere hacer fructificar. 

 

Hay una tierra en la que somos afligidos y las aflicciones son personales e intransmisibles, José dijo: “Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción”. Todos tenemos aflicciones, diferentes maneras o formas pero todos tenemos aflicciones, no creas que eres el único afligido.  Tenemos que comprender es que TU aflicción no la de alguien más, si sabes aprovechar esa aflicción va a producir fruto en ti no en los demás, debes aprender a manejar tu propia aflicción, pensar que sólo tu tienes aflicciones es incorrecto, quizá las aflicciones no sean las mismas, unas pueden ser más intensas que otras, unos pueden ser afligidos en el área familiar, otros en el área profesional, pero tenemos una tierra en donde somos afligidos, José lo reconoció y por eso dijo que a su segundo hijo lo llamaría Efraín porque quería recordar que a pesar de haber pasado por la tierra de sus aflicciones en medio de todo Dios lo había hecho prosperar y  fructificar.  El estaba dispuesto a recordar el fruto y no las aflicciones.

 

¿A qué mujer le gusta recodar los dolores de parto?  A todas se les olvida el dolor que pasaron cuando tienen al bebé en sus brazos, ven el fruto y están dispuestas a tener otro hijo. De igual forma, las aflicciones las olvidaremos y sólo veremos el fruto que trajo esa aflicción a nuestra vida, olvidarás la persecución de todos y sólo recordarás la promoción que Dios te dio.

 

Mateo 13:20-21 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;   pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

 

La aflicción no se debe buscar, llega sola.  José no se metió en problemas ni estuvo en busca de las aflicciones, lo único que él hizo fue tener un sueño dado por Dios y las aflicciones le vinieron por haber soñado, si de todas maneras vas a ser afligido que sea por hacer lo bueno, por tener éxito, por triunfar, eso va a traer aflicción, pero que no te vengan por pecar, por adulterio, fornicaciones, por mentiras, que te vengan por querer crecer, por querer ser mejor en la vida, por eso vale la pena soportar la aflicción por hacer lo que Dios te pidió que hicieras.  José tuvo el sueño, él quería lograrlo y contó el sueño a sus hermanos, todos sabemos lo que los hermanos le hicieron, José jamás fue puesto en la cárcel por robar, fue por no querer acostarse con la mujer que no era de él, fue afligido, muchos de nosotros hacemos lo correcto y a pesar de eso nos vienen las aflicciones, puedes ser la persona más santa o correcta del mundo que de todas maneras tendrás aflicciones, pero si las aflicciones vienen por hacer lo correcto en medio de todo dobla tus rodillas, levanta las manos, adora a Dios y dile “Señor en medio de esta aflicción sé que me vas a hacer fructificar, bendice a los que me maldicen, bendice a los que me están persiguiendo, levántalos”.  Da el fruto que debes dar, la única razón por la cual José sufrió fue por haber soñado.

 

El oro en piedra, rústico, en bruto no sirve de nada, el oro que sirve es el que está  purificado, para que el oro sea útil debe aceptar que lo metan al horno y ya del horno sale listo para ser una joya, la aflicción nos prepara para ser una de las joyas más preciosas que Dios pueda lucir,  Dios quiere lucirte como un trabajo que él ha hecho, para eso vas a pasar por la aflicción, la obra que hizo José en Egipto fue una obra maravillosa, Dios uso a uno de su pueblo para combatir el hambre de los egipcios y luego el hambre del pueblo del Señor, tu puedes ser usado para bendecir aún a aquellos que no conocen Señor, José fue una bendición para Egipto, para Israel y para nosotros.

 

Si quieres ser de bendición para alguien vas a tener que aprender a soportar y manejar aflicciones, vas a tener que administrar tu persona, tu carácter en medio de la aflicción.  El ánimo es una de las cosas más difíciles de administrar cuando uno está afligido ¿Cómo llevas el ánimo, cómo sonríes a tus hijos, en medio de los problemas que tienes?  Tienes que aprender a hacerlo.  – Hombres - yo sé que ustedes son muy afligidos en la calle, en el trabajo, en la economía, pero cuando lleguen a casa pongan una sonrisa en los labios, no lleguen de mal humor contando tus problemas, tienen que estar de buen humor, deben estar de humor, ustedes son los hombres, líderes de la casa, sonrían, abracen, besen, hagan bromas, lleven ánimo, entonces tu hijos y tu cónyuge van  a decir “Admiramos al hombre de esta casa, porque a pesar de los problemas siempre tiene una buena palabra para su hogar”.   Tenemos que ser como José, él no perdió el ánimo; hicieron de todo con él pero siempre con el ánimo precioso de parte del Señor, él fructificó.   Vimos en Mateo 13 que muchos no fructificaron por la aflicción, la aflicción compite con el fruto.

 

Génesis 39:2 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

 

No existe el ambiente perfecto para prosperar, hay gente que quiere cambiarse de trabajo porque no hay buen ambiente, ¿Sabe por qué se quiere cambiar por el ambiente? Porque es obvio que no es usted el que hace el ambiente, usted evidencia que usted no es un elemento que cambia ambientes, sólo uno que los aguanta, si no aguanta el ambiente de su oficina, cámbielo usted.   José prosperó en un ambiente de esclavitud, de esclavo prosperó, él no miraba el lugar donde estaba, él miraba quién estaba con él en ese lugar, él no decía “soy esclavo de Potifar”, el decía “soy hijo del Dios Altísimo, bendecido por él, todo lo que hago prospera, lo que toco sale bien, no importa dónde me pongan Dios va conmigo a dónde quiera que vaya”.   José prosperó en la casa de su amo, no necesitas ser empresario para prosperar.

 

Génesis 39:3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

 

La definición de “Angustia” según la Biblia es:

 

-Estar angustiado

 

-Hacer referencia a los sufrimientos debido a la presión de las circunstancias o del

 

  antagonismo de las personas

 

- Agobiado, abrumado

 

 José fue prospero en medio de las circunstancias, tu no prosperas porque te quejas tanto de las circunstancias que llegas a creer que por las circunstancias Dios no te va a bendecir, entonces parece ser que Dios necesita ciertas circunstancias como las que a ti te gustan para que tu creas que él te va a levantar, pero te tengo buenas noticias, no importan las circunstancias, si crees que Dios está contigo allí donde estás, de allí te levantará el Señor.   El Señor tiene una extraña combinación, porque por un lado José estaba muy afligido, sufrió tanta aflicción pero al mismo tiempo tenía tanta fe en Dios que nunca se quejó de la aflicción, hasta Génesis 41 cuando nombra a su hijo, allí dijo que Dios lo había hecho fructificar en el tiempo de la aflicción, eso me dice a mí lo que José tenía en mente en todo el tiempo que fue afligido, él no estuvo pensando en la aflicción sino el dar fruto a Dios, si José no hubiera dado fruto a Dios nunca hubiera gobernado Egipto, José estaba bien bendecido pero afligido, en otras palabras, José estaba en problemas pero gozoso. 

 

Cuando estas en medio de un problema el 95% de la solución es tu actitud el 10% es lo que hay que hacer, la palabra del Señor nos enseña cosas grandes, no veas lo feo que puede ser un momento sino que Dios está allí para hacerte prosperar.  No veas la dificultad sino la manera en que Dios te va a sacar de ella, no le hables a Dios de tus problemas, háblale a tus problemas del Dios tan grande que tienes. 

 

No hay año que no tengamos algún tipo de aflicción y debemos prepararnos para que cuando llegue salgamos victoriosos. 
Romanos 8:16-19 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.     Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.  Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

 

Debes comprender que las aflicciones son temporales, todas terminan, la aflicción se va, se va cuando haces a Dios tu refugio, la palabra de Dios es clara y debemos comprender que las aflicciones son temporales y la más fuerte de ellas no se puede comparar con la gloria que se va a manifestar en nosotros.  Se van a manifestar en nosotros las aflicciones pero jamás tan intensas como la gloria que Dios va a manifestar en nosotros. Las aflicciones que vivió José no fueron tan intensas como la gloria que vivió administrando todo Egipto y las aflicciones que pasamos por hacer lo bueno no son nada comparables con la recompensa que Dios te da por haberlo hecho. 

 

Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.  

 

Aquí no dice que los justos no vamos a tener aflicciones, dice que vamos a tener “muchas” pero también dice que de todas nos librará Jehová, mientras estás en la aflicción pon tu mirada en gloria que Dios te va a dar. 

 

Juan 16:33  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. 

 

Jesús no dijo que íbamos a estar exentos de tener aflicción, Él dijo que de TODAS nos iba a librar.   El dijo tendrán aflicciones, sólo una cosa les pido “confíen en mí”.  El Señor nos pide que confiemos en Él en medio de la aflicción porque a veces son tan grandes o vienen tan seguidas que tenemos la tentación de desconfiar de Dios, Jesús dulcemente dijo “te va a pasar, pero te puedo pedir algo ¿podrías confiar un poco en mí? Yo te voy a librar de ellas, sólo ten paciencia”.

Tú puedes tener aflicciones por dos razones, por hacer lo malo o por hacer lo bueno.  Por ejemplo, quieres beber alcohol, quieres drogarte, quieres fumar, puedes decidir no hacerlo entonces sufres la aflicción al ejercer el dominio propio, o bien, decides beber, drogarte o fumar, en este caso sufrirás la aflicción de morirte, de dañar a la gente que te rodea o de un cáncer.  Puedes sufrir aflicción de que el novio te corte porque no te acuestas con él o la aflicción de ser madre soltera porque el que te está pidiendo que te acuestes con él antes de tiempo seguramente te va a abandonar, el que te ama te espera.  Puedes sufrir la aflicción de abstenerte de hacer cosas malas o la aflicción de hacer las buenas, puedes abstenerte de la aflicción de no querer ser un cristiano consagrado porque no quieres que digan que eres fanático o sufres la aflicción en el día del juicio cuando Él te diga “Por cuanto no fuiste ni frío ni caliente sino tibio te vomitaré de mi boca”.  Si vas a sufrir o vas a ser afligido que sea por hacer lo bueno.