Biografía de Sonia Luna

La pastora Sonia de Luna, quien se distingue por la fe y la sencillez de su corazón, es una mujer que camina en la presencia del Espíritu Santo y es usada poderosamente por el Señor en sanidad interior y física, oración y unción. Sus enseñanzas se caracterizan por tener una revelación muy aguda de la Palabra, además de la forma genuina y amena de compartirlas.

Recibió al Señor a los diecisiete años, en un retiro cristiano, y desde entonces, ha permanecido en Sus caminos, sirviéndole con pasión. Inició en el ministerio de la alabanza y perteneció al grupo de servidores de la iglesia. Tiempo después, se hizo cargo del cuidado de los niños hasta fundar la escuela dominical de Casa de Dios, conocida como IgleKids.

El año cuando le entregó su corazón al Dios, se graduó de Secretaria Ejecutiva Bilingüe en un prestigioso colegio en Guatemala. Estudió en Cosecha al Mundo, un instituto internacional en donde se preparan ministros. Allí obtuvo el título de Reverendo. Es esposa del reconocido predicador y apóstol Carlos Luna, conocido familiarmente como “Cash”, con quien presiden Casa de Dios, una iglesia dinámica ubicada en las afueras de la ciudad de Guatemala.

Hija de un piloto aviador y de una maestra de educación primaria, creció en un hogar integrado por cinco hermanos. Desde muy joven, conoció a Cash Luna, con quien compartiría el resto de su vida. Desde entonces, en su noviazgo y luego, en su matrimonio, sirvieron como coordinadores de jóvenes. Se casó a los 19 años y tiene tres preciosos hijos, Carlos Enrique, Juan Diego y Ana Gabriela, quienes junto a sus padres han servido al Señor y han compartido la Palabra. 

La pastora Sonia y su esposo, el pastor Cash, obedecieron de inmediato el llamado que Dios les hizo, por lo que, bajo la unción del Espíritu Santo, iniciaron las reuniones para compartir la Palabra con un pequeño grupo, en el hogar de una de las tres familias que se congregaban. De esa forma nació Casa de Dios. Desde el inicio, ella apoyó incondicional y activamente a su esposo, aunque hacerlo significó dejar de lado una vida profesional y empresarial exitosa. Junto a su esposo, es reconocida como pastora general de la congregación, y comparte un lugar de honor y dignidad dentro de la iglesia. Ella está a cargo del ministerio de intercesión de Casa de Dios, además de compartir Palabra en diversos congresos y ministerios dedicados a la mujer.

El único deseo de su corazón es servir al Señor en agradecimiento por el perdón y la fortaleza que le ha dado. Está convencida de que el crecimiento y la proyección internacional del ministerio ha venido por añadidura. Se siente infinitamente bendecida porque Dios la ha honrado como mujer y madre, obsequiándole un esposo cariñoso, atento, proveedor, paciente y también exigente para lograr que todo se haga con excelencia.