¿Puede una mujer predicar desde el púlpito?

¿Puede una mujer predicar desde el púlpito?

Desde el púlpito, en un pequeño grupo, en  la familia, en el trabajo en todo momento, todos hemos sido llamados a testificar de Cristo de acuerdo a nuestro llamado, nuestros dones y propósito específico.

Galatas 3:27-29  “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo,  de Cristo estáis revestidos./ Ya no hay judío ni griego;  no hay esclavo ni libre;  no hay varón ni mujer;  porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús./ Y si vosotros sois de Cristo,  ciertamente linaje de Abraham sois,  y herederos según la promesa.”

El liderazgo de la mujer dentro de la iglesia ha sido muy controversial y podemos encontrar desde posturas extremistas radicales hasta posturas completamente liberales en lo que se refiere al papel de la mujer en la iglesia. Lo importante es poder ver a la luz de la Palabra y sin prejuicio, cual es la voluntad de Dios al respecto.  Jesús nos mandó a hacer discípulos y de acuerdo al nuevo pacto hemos sido redimidos y salvos para servirle y testificar a todos y este mandato es tanto para hombres como para mujeres.

Si leemos cuidadosamente los evangelios, podemos observar que Jesús no menciona absolutamente nada en contra de la participación de las mujeres en la iglesia ni en cuanto a testificar del Señor.  Es más, a las primeras que envió a predicar fueron mujeres.  Sí, ¡las primeras predicadoras del evangelio fueron mujeres, le predicaron a hombres y fueron enviadas directamente por nuestro Señor Jesucristo a anunciar las buenas nuevas!  Porque como dice Pablo en 1Corintios 15:14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación,  vana es también vuestra fe”.

Como tantos otros temas de la Palabra, muchas veces no se pueden ver con la claridad que uno quisiera. A grandes rasgos podemos observar en El Antiguo Testamento, que el pecado fue la causa por la cual cambió la relación existente entre Dios y el hombre y entre el hombre y la mujer. Como una de las consecuencias de la caída surgió el patriarcado y de cómo aún los grandes siervos de Dios se vieron influidos por esta cultura en la que algunos aspectos que podemos mencionar es el de que la  mujer era tratada como un objeto sin valor, que la poligamia era legal, que la mujer era excluida de las actividades religiosas y muchas prácticas más.

No obstante Dios nos ha dejado plasmado en el Antiguo Testamento ejemplos de mujeres que levantó y fueron usadas por El entre las que podemos mencionar a María la profetisa (la hermana de Moisés), Hulda profetisa de la época de rey Josías y Déborah, profetisa y juez de Israel.

Pero el Plan perfecto de Dios de restauración, ha sido de redención para todos haciendo tanto a hombres como mujeres partícipes de sus bendiciones y promesas.

Aún en el Nuevo Testamento podemos observar todas las prohibiciones que tenía la mujer judía pero también vemos  como Jesús vino  a romper con todas esas  costumbres y tradiciones restaurando e integrando a la mujer a una posición de dignidad y libertad, dándoles la oportunidad de ser discipuladas y aprender a sus pies.

El ejemplo de restauración de la mujer samaritana es impresionante, no solo la rsauró sino que la levantó como predicadora como lo vemos claramente en Juan 4:39  “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra (predicación) de la mujer,  que daba testimonio  diciendo:  Me dijo todo lo que he hecho.”

Uno de los pasajes del Nuevo Testamento que más conflicto a ocasionado en este tema es 1 Timoteo 2:11-12 que dice:“La mujer aprenda en silencio,  con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar,  ni ejercer dominio sobre el hombre,  sino estar en silencio.

Si el mismo Pablo a través de sus escritos, reconoce el trabajo y posición de mujeres como Febe, Priscila, Junias, Trifena, Trifosa, Tecla y algunas más, entonces, ¿cómo podríamos explicar esta situación?

Si además, como vimos anteriormente el mismo Jesús envió a ciertas mujeres a predicar, de ninguna manera podría Pablo estar pasando sobre lo que Jesús estableció sino todo lo contrario, tendría que seguir el ejemplo del Señor.  A Pablo le preocupaba que se enseñara la sana doctrina y estando preocupado por los requisitos espirituales de los ministros, se refiere a que la mujer, no precisamente como una doctrina de prohibición sino como un llamado, a aprender en toda sujeción la Palabra dado que por el trasfondo cultural, no la conocían.  De esta manera Pablo establece un orden para que sean formadas como discípulas maduras y pudieran ejercer ministerio y enseñar a otros.

El Espíritu Santo reparte sus dones como el quiere, no se limita a hombres y si es así, definitivamente si Dios nos da un don es para edificación de la iglesia, así que obviamente lson para usarlos no para guardarlos abajo del almud.

1Corintios 12:4-11  Ahora bien,  hay diversidad de dones,  pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios,  pero el Señor es el mismo.

1Corintios 12:11  Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu,  repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Toda mujer debe tener claro que los dones que Dios le pueda haber dado y que el llamado ministerial que pueda tener no deben competir en ningún momento con el orden divino y debe haber siempre un reconocimiento de la línea de autoridad que Dios ha establecido.  Debe tener bien claro cual es su posición ministerial y su autoridad espiritual.
Dios conoce el potencial que ha depositado en las mujeres y te ha creado a ti con un propósito definido y ha preparado de antemano las obras que vas a hacer.   Ora, estudia la Palabra, conoce la voluntad de Dios para tu vida y esfuérzate por hacer cumplir con el llamado que Dios te ha dado.

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