Lo que digas será hecho

Los que llevan mucho fruto glorifican al Padre, y los que glorifican al Padre tienen de todo. Debemos dar fruto y tener acceso a la omnipotencia de Dios, a la fuerza que no tenemos, pero que El nos da.

Lo que digas será hecho

Cuando tú tienes exceso de vida, lo reflejas en tu fruto. Eso se llama vida abundante; tu vida es fructífera.  Aquel que da fruto, el Padre lo recortará para que lleve más fruto.  La Palabra para dar fruto es positiva. Cuando dice: “honra a padre y madre”, es algo que debes hacer; pero la Palabra que dice que el que mentía no mienta más, eso es cortar, porque te están quitando algo.

 

La Palabra de Dios te agrega cosas y te quita cosas.  Cuando te está agregando, es para que des fruto; cuando te está cortando, es para que des más fruto.  ¿No sientes que has topado a veces en tu vida cristiana? Y sabes que topaste porque hay algo que  no te has quitado, con lo que no has cortado, que no has dejado y el Señor te ha dicho qué es lo que El quiere que dejes. Entonces, tu unción topa, tu revelación, tu vida, tu carácter, etc.  Y cuando las elimines, vas a poder dar más fruto.  Cuando tienes una Palabra para dar fruto y una para quitar todo aquello que impide dar más fruto, entonces permaneces en El.  La Palabra que permanece en nosotros es aquella que cuando una promesa está en tu corazón, no importa lo que pase, en las buenas y en las malas, sigues creyendo esa Palabra. Y pasada la prueba, Dios mira y la Palabra sigue allí adentro. El dice: “¡Mi Palabra ha permanecido en ti!”.

 

Juan 15: 7. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

 

Cuando has dado mucho fruto, el Señor dice: “¡Sí!”. Eso se llama acceso a la omnipotencia de Dios, a la fuerza que no tienes, eso es ya no vivir de tus fuerzas ni de tus manos, es vivir sobre tus rodillas. Los que llevan mucho fruto glorifican al Padre y los que glorifican al Padre tienen de todo. Por eso, encuentras que los hombres de Dios todos fueron enriquecidos y bendecidos por Él con grandes familias, conquistas y batallas, porque era gente que cuando dio mucho fruto, pidió lo que quiso y le fue dado. No es lo mismo cuando tú necesitas orar para pedirle algo a Dios, que cuando Dios se acerca y te dice: ¿Qué puedo hacer por ti? Debes empezar a hacer tu lista para pedir lo que quieras.  ¿Por qué crees que Dios usa mucho a la mujer? Porque ella no tiene prejuicios para pedir. El premio a dar mucho fruto es que pidamos lo que queramos, que nos será hecho. 

 

Dios tiene ganas de darte de todo, pero tiene muchos deseos de que des fruto. El Señor premia a los hijos bien educados, El te quiere bendecir mientras te educa mejor. Eso te sucede si eres un buen hijo de Dios, un buen representante de El adonde quiera que vayas. 

 

Marcos 11:21-24

Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.  Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.  Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

 

Cuando paras de dar fruto un sólo día, pronto dejarás de dar hasta el que ahora tienes; no debes parar nunca.  Pero mucha gente no pide creyendo, sino dudando; le pide a Dios como si El quisiera decir que no. Muchas personas creen que mientras más lloran, más Dios los escucha.  Un milagro de Dios se obtiene con una sonrisa en los labios, aunque te duela.  Nosotros debemos decirle a Dios que creemos totalmente que El nos quiere dar lo que le pedimos. No importa si te encuentras enfermo, sin trabajo, si estás pasando por una crisis, llora antes de orar, no le lleves el llanto a Dios. Debes orar bien para que Dios diga que sí a lo que le pidas.

 

Marcos 11: 25

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que esta en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

 

Ninguna persona con falta de perdón consigue un “sí” de Dios; el mayor fruto se llama perdón, todos necesitamos darlo y pedirlo.

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