El corazón del Padre

Creo que todos hemos sido marcados en una medida u otra por nuestros padres. Algunas veces nos han marcado para bien; otras, para mal.

El corazón del Padre

Parte del equipo pastoral de Casa de Dios abrió su corazón a todos los asistentes del día domingo, en donde cada uno de ellos relato como ha sido su relación con sus padres, como a pesar de todas las circunstancias vividas y como  han logrado dejar eso atrás para amarlos y honrarlos a pesar de todo.

Pastor Raúl Marroquín
Estoy tan agradecido con Dios de tener un buen papá terrenal y espiritual, que me han formado con mucho amor y paciencia. He tenido la bendición de ser uno de la quinta generación de cristianos,  y poderles testificar hoy de lo que es una relación de padre a hijo.

Deuteronomio 5:16. Es el único mandamiento que tiene promesa. El quiere que tengamos una mayor relación con nuestro Padre celestial. El hecho de haber nacido en un hogar cristiano, no quiere decir que uno tenga una relación con el Padre celestial.  

Muchos de los que están aquí miran a un Dios proveedor, sanador, a quien le podemos pedir cosas, pero nunca lo han visto como su papá. Le voy a pedir a Dany, mi hijo, que venga para poder ejemplificar. Cuando llego a casa,  le digo: “Dany, venga”. El no se arrodilla hacia mí, sino que llega y me abraza. Puedo sentir en mi corazón el latido de su corazón; en ese momento, puedo experimentar lo que se siente ser padre, y eso es lo que Dios quiere: que lleguemos delante de su presencia a decirle que lo queremos sentir.

Pastor José Antonio Putzu
Les voy a contar mi testimonio. Yo amo mucho a mi papá, y creo que el diablo usa lo que uno más quiere. Les voy a contar cuatro cosas de él.

Es el mejor papá del mundo y no es porque lo esté diciendo aquí delante de ustedes,  es porque de verdad él es una realidad en mi vida, es muy amoroso, noble y cariñoso.

Tiene algo que es muy especial: le gusta construir, hace poesía; talla en madera,  pinta, canta, ha hecho inventos,  trabajó mucho tiempo en canteras, molían montañas para sacar piedrín. El hizo un experimento, las candelas de dinamita que salen en TNT, él las logró agrandar y las tiene patentadas, siendo así especial. El traía en sus genes  una enfermedad que se llama esquizofrenia, esto hace que mire personas que no hay, o que no son reales, escuchar voces.  Cuando vimos una película que habla sobre esta enfermedad, y yo ya siendo cristiano, no pude ni terminar de verla porque los patrones eran tan iguales, me impactó mucho.

¿Qué cosas hizo mi papá que impactó mi niñez? Viéndolo en su cuarto hablando con el toma corriente, él me decía: “Ahí están míralos,” y cosas así que me avergonzaron mucho. Uno de mis sueños más grandes era jugar fútbol. Vi a mis compañeros de equipo correr más rápido que yo, porque sus papás estaban ahí gritando y apoyándolos. A mí me hubiera gustado que él estuviera ahí, pero él no podía  porque le entró un rechazo por el fútbol.

Cuando yo tenía 18 años, se desarrolló la enfermedad en mi papá. El 17 de junio de  1995  le entregué mi vida a Jesús. Mi Padre ese día me dijo: “Tú eres mi hijo amado”. Ese día que le entregué mi vida, habían heridas muy grandes, que El sanó, y hoy te quiero decir algo: Jesús te quiere sanar.  

Testimonio de Pietro Putzu, padre del Pastor José Antonio Putzu
Cuando él era niño, yo lo ponía en mis brazos y le cantaba canciones. Era un niño bueno, pero se estaba yendo a otro camino, su vida fue muy atribulada. Los problemas los superamos con amor del hogar, con la fuerza que Dios nos dio.

Si yo, por ejemplo, me hubiera portado mal, hubiera destruido la familia, pero nuestra familia ha quedado unida hasta la fecha. Cuando yo lo iba a ver a la zona 13, lo encontraba en oración, y lo esperaba como media hora. Entonces, entendí que era un hombre de Dios, y me dijo: “Yo soy un hombre de Dios, fue cuando se lo entregué a Él.  Le dije: “Es inútil lo que yo te diga, sigue el camino que Dios te indique”.  

Para mí es la continuación de la familia Putzu, que seguirá por él y su pequeño hijo, pero sólo Dios sabe, porque sólo El tiene el control.

Te voy a cantar una canción. “Mamá, la canción más bella eres tú. Estas palabras de amor que se susurran a mi corazón talvez ya no se usan más. Mamá, la canción más bella eres tú; mama, tú eres la vida. Por la vida no te dejaré jamás, Mamá, nunca más.” ¿Te gustó? Termina con un abrazo.

Pastor Carlos Luna.

Creo que todos hemos sido marcados en una medida u otra por nuestros padres. Algunas veces nos han marcado para bien; otras, para mal. Yo respeto mucho a mi papá y  a mi mamá, aunque conozco más a mi mamá, porque he vivido más con ella.

Algunas cosas me las enseñó mi mamá; otras las aprendí en la calle, entre gipsy, drogadictos, y sin hermanos. Les tengo mucho respeto, mi corazón no tiene nada en contra de ellos, porque se hayan divorciado, pero no es lo mismo. Tus hijos van a crecer con o sin ti. Todos necesitamos que Dios nos abrace, que nos ame, no importa qué edad tengas, pero necesitas un abrazo de tu Padre celestial. No importa qué tan bueno sea tu padre terrenal, igual necesitas a tu padre celestial.

Si eres duro de corazón, hoy tienes la oportunidad. Si has sido una persona fría, hoy tienes que escoger entre dos cosas: seguir siendo la persona dura, y sabes que esa dureza te hace infeliz, o puedes decidir ser una persona más tierna con el amor de Dios, pero que el corazón se puede convertir en algo diferente, se puede con la ayuda del Espíritu Santo.

Abre hoy tu corazón y deja que el Espíritu Santo restaure todo lo que hay en él.

Participa: