Está que arde

Fidelidad y compromiso en el servicio al Señor son las características que distinguen a quienes logran proezas.

Está que arde

Sabemos que todos pasamos tribulación, pero los cristianos estamos convencidos de que somos vasos de barro que contienen un tesoro de fe y de buena actitud. Por lo que podríamos estar atribulados, pero no angustiados; en apuros más no desesperados; perseguidos, aunque no desamparados, y derribados, pero no destruidos1. Los problemas son inevitables, aunque cada uno escoge si los enfrentará por obrar correcta o incorrectamente. El mentiroso tiene dificultades por no decir la verdad, así como el sincero las tendrá por no decir mentiras. La diferencia es que los cristianos nos preparamos en oración y en obediencia para enfrentar la adversidad. Si quieres llevar tu vida espiritual a nuevas alturas, debes acercarte a Dios y alimentarte de Su Palabra.

Si eres un hijo de Dios angustiado, desesperado, perseguido y derribado, seguramente hay algo que no estás haciendo bien, por lo que debes revisar en quién depositas tu confianza. Recordemos que somos más que vencedores porque Jesús ya nos dio la victoria en la cruz del Calvario. Así que podremos estar derribados, pero jamás destruidos, porque el tesoro de fe que llevamos dentro nos permite enfrentar cualquier tribulación.

Al hablar de dificultades, vale la pena tomar en cuenta que vencerlas es una proeza, un acto de valentía al que estamos llamados2. Por supuesto que sentimos miedo, pero quien logra una proeza enfrenta sus temores y actúa a pesar de ellos. Además, cuando la Palabra se refiere a lograr maravillas también dice que Dios derrotará a nuestros enemigos, porque emprender grandes proyectos implica la aparición de personas que intentarán desalentarnos, pero debemos tener fe en que el Señor es nuestra defensa.

La Biblia nos cuenta sobre un hombre llamado Benaía que hizo grandes proezas3.
Era valiente, no porque no sintiera miedo, sino porque enfrentaba los retos con sus propios recursos, aunque fueran limitados, ya que peleó contra un egipcio sin más arma que un palo. Esto provocó que ganara prestigio y fuera puesto como jefe de la guardia del rey David, a pesar de que no igualaba a otros valientes. Así que no te compares. ¡Esfuérzate por superar tus límites, no los de los demás! Cada quien logra sus propias hazañas porque somos únicos e invaluables. Para obtener lo que está destinado para ti, debes ser auténtico y aprovechar tus fortalezas.

La Palabra también nos habla de tres valientes jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes se negaron a adorar a la estatua del rey. Su argumento fue que el Dios al que servían era capaz de librarlos4. En su testimonio, descubrimos que otro elemento para lograr proezas es consagrarse totalmente a Dios. No es lo mismo creer en Él a comprometer nuestra vida a Él. Muchos aseguran creer en el Señor y se comprometen a su manera, pero realmente no buscan servirlo en una congregación. ¿Crees que con esa actitud podrían afirmar con toda seguridad que el Dios al que “medio” sirven los librará de la aflicción? ¡Por supuesto que no! Solo la entrega total al Señor nos garantiza la plena confianza para enfrentar cualquier desafío.

Pero eso no es todo. Lo más hermoso de la lección de estos jóvenes es que sabían que Dios podía salvarlos, pero si no lo hacía, igualmente, ellos continuarían fieles al Señor. Asegura con plena certeza: “El Dios al que sirvo es capaz de sanarme, pero si no lo hace, lo amaré y lo adoraré sin condiciones. No me doblegaré delante de nada ni de nadie, porque solo a Él serviré”. ¡Ese es el carácter comprometido de los hijos de Dios! Una conducta de fidelidad y compromiso con el Señor es más importante que el éxito en el mundo. 

Al ser lanzados al horno, dice la Palabra que todos veían dentro a cuatro hombres, porque ¡el Hijo de Dios estaba con ellos! Lo importante para ser hombre capaz de hacer proezas, no es estar fuera del horno y de la tribulación, sino tener la plena convicción de que Dios está allí contigo. A veces, para que Él te saque del horno, lo primero que debe suceder es que lo descubras a tu lado. La vida de fe no se trata de cuántos problemas nos libra Dios, sino de cuánto disfrutamos Su compañía, a pesar de esos problemas.

Pablo le explicaba a Timoteo que Dios es fiel aunque nosotros seamos infieles porque esa es Su naturaleza. Él permanece, es el mismo siempre5. Seamos fieles, sin doble ánimo. Para lograrlo, es importante tomar en cuenta que ser fiel no significa estar libre de pecado, sino que creerle a Dios siempre. Entonces, podrías ser un hombre correcto, pero eres infiel si le dejaste de creer, si dudas de Su amor. Podrías tropezar y levantarte, pero serás fiel si le crees por sobre cualquier circunstancia. Los héroes de los que habla la Biblia, quienes lograron proezas fueron fieles, no perfectos. Acepta en tu corazón el compromiso de amarlo y servirlo sin condiciones, a pesar de todo y de todos, porque Él nos ha amado primero y nos muestra Su fidelidad eternamente.   

Versículos de referencia

1 2 Corintios 4:7-9 explica: Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios,  y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

2 Salmo 60:12 asegura: En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

3 2 Samuel 23:20-23 relata: Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando. También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza. Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes. Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia.

4 Daniel 3:15-19 comparte: Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac y Abed- nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed- nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.

5 2 Timoteo 2:11-13 asegura: Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

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