Marimbas pa'Mamá

El día de la madre y el día del padre son oportunidades para honrar a quienes nos han dado la vida

Marimbas pa'Mamá

El día de la madre y el día del padre son oportunidades para honrar a quienes nos han dado la vida, sin embargo, como hijos, deberíamos honrar a nuestros padres todos los días del año. Hacerlo es posible con palabras, con gestos, con servicio y especialmente con nuestros bienes materiales. Honra y ama a tu mamá proveyéndole lo que merece. Nuestro Señor dice en la Biblia “Si Yo soy tu Padre, ¿ dónde está mi honra?” De la misma forma como debes honrar a Dios con lo que posees, debes honrar a tus padres terrenales.

Madres hay de todos los estilos y todas son bellas. Hay madres con hijos únicos y otras con muchos hijos, otras madres lo fueron antes de lo que pensaban o mucho después de lo esperado, también hay algunas que criaron a sus hijos y a los hijos de otras familias; algunas contaron con la ayuda de un esposo, otras, sacaron solas adelante a la familia, trabajando y a la vez, cuidando a sus hijos. Hay madres casadas, viudas, solteras o divorciadas. Algunas madres son tan fértiles que quedaron embarazadas durante la luna de miel, mientas otras, creyeron por su milagro durante mucho tiempo antes de concebir a sus bebés y formar una familia, y no faltan las madres que con sorpresa y sin planearlo, dijeron: “Upppss, Dios me ha concedido quedar embarazada”. Independientemente de la circunstancia en la que te convertiste en madre, dice la Biblia que Dios metió Su mano en tu vientre. No eres madre por accidente, tienes un propósito que cumplir con tus hijos, eres enviada de Dios para cuidar de tu familia.

Isaías 59:21 promete: Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

Mamá, dale gracias al Señor por el milagro de la vida que se hace realidad en ti, a través de cada uno de tus hijos y su descendencia. El Espíritu Santo reposará sobre ellos, les guardará, les protegerá y les dará larga vida.

En el día dedicado a las bellas madrecitas, bendecimos el vientre de cada hija de Dios, bendecimos sus mentes y voluntades para que eduquen con sabiduría, y bendecimos sus corazones, tan similares al corazón del Padre, rebosantes de amor por la familia. ¡Gracias Señor por regalarnos a nuestra mamá!

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