Buena vejez

La sabiduría e inteligencia que vienen del Señor son recompensas que debemos anhelar para nuestra vejez. De ellas deriv

Buena vejez

En Estados Unidos hubo un hombre cristiano muy pobre cuya vida nos inspira. A los 12 años dejó la escuela porque tenía que trabajar para ayudar a su familia. Durante su juventud se empleó en muchos oficios, fue vendedor de seguros, cocinero, trabajador agrícola, incluso soldado, no porque le gustara, sino porque era una opción para salir adelante. A los 40 años trabajaba en una gasolinera donde hacía de todo un poco. Como cocinero de la pequeña cafetería del lugar, inventó una receta para cocinar pollo frito y a los 49 años ya tenía su restaurante para 142 personas. Empezó a prosperar, pero luego de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno inició la construcción de carreteras interestatales y su propiedad  quedó sin valor. Su negocio quebró y lo perdió todo.  Así que a los 55 años se quedó viviendo del Seguro Social. Eso desanima a cualquiera pero él siguió soñando y con su receta de pollo y un sartén, recorrió los restaurantes que pudo, cocinando e intentando empezar de nuevo.  Sacó  fuerzas de flaqueza, continuó soñando y a los 62 años, abrió de nuevo su restaurante. A los 72 años  había logrado abrir 600 restaurantes en todo el país. Cuando tenía 80 años, vendió la franquicia por 700 millones de dólares y lo que hizo fue abrir otro restaurante con su esposa Claudia. Murió allí, cocinando, a los 90 años.  Este fue el coronel Harland Sanders quien recibió ese título honorario en recompensa por su esfuerzo y dedicación, fundador de Kentucky Fried Chicken.  Él es un ejemplo de lo que Dios puede obrar cuando queremos hacer las cosas bien sin importar la edad que tengamos.

Hombres de Dios en todo tiempo

Josué 14:10-12 dice: Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Josué es otro buen ejemplo de un hombre que a pesar de su edad, veía el futuro con optimismo. A los 85 años pensaba en la guerra, quería pelear y conquistar. Lo logró porque le pidió la oportunidad al Señor y tuvo ánimo para vencer en la batalla. Moisés también nos inspira porque a los 120 años dice la Palabra que sus ojos no se oscurecieron ni su fuerza mermó.

Debemos anhelar una buena vejez. No hay edad para creer. Abraham por ejemplo, ya era  anciano cuando el Señor lo escogió para ser el padre de generaciones a través del hijo de la promesa. Lo puso a soñar con las estrellas y la arena del mar que ejemplificaban su descendencia. Somos resultado del sueño de un hombre que le creyó a Dios.  ¿Qué quieres para tu vejez? Muchos dicen: “Salud, una casa, suficiente dinero”, pero tal vez debemos pensar en algo que antecede a todo eso.   

No pongas tu confianza en lo material porque tu esperanza será vana.  Lo material no determina nuestro futuro, aunque sí debemos pensar en el bienestar de la familia y trabajar por lograrla. Sin embargo, ten cuidado porque el mundo no te sustenta. Es inconstante y traicionero. Recientemente  quebró la financiera más solvente de USA, donde muchas personas tenían guardado el dinero de su jubilación. ¡Miles se quedaron sin nada de la noche a la mañana!  Si algo así te sucediera, debes confiar porque tienes los ojos puestos en el Señor. Ninguna edad es impedimento para que Dios te bendiga. No dejes de soñar  aunque sientas que ya no tienes edad para ello, porque sin sueños no hay fe ni esperanza en el futuro.    

Salmo 92:12-14 promete: El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes,

El Señor promete que el hombre justo vivirá junto al Él y tendrá fuerzas para dar fruto sin importar su edad.No dice que serás “viejo verde”, sino serás como árbol frondoso, lleno de vida.

1 Crónicas 29:28 dice sobre David: Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria; y reinó en su lugar Salomón su hijo.

David fue pastor y rey. Mató al gigante Goliat y también cometió errores pero dice la Biblia que murió tranquilo, rodeado de las cuatro cosas que debemos soñar para nuestra vejez: un heredero, llenura de días, riquezas y gloria. Aunque algunos digan que morir es “colgar los tenis”, yo te digo que lo mejor es morir con las botas puestas, activo, con energía, feliz.

No vivas añorando el pasado. Eclesiastés dice que no podemos anhelar las glorias pasadas porque hacerlo es decirle a Dios que no puede ayudarte a cumplir tus sueños.  Eclesiastés también dice que el futuro es mejor que el pasado.  ¡Siempre debes soñar por algo más!

Lo que haces hoy determina tu futuro. Actúa siempre con honra para tener una vejez tranquila y te vean como hombre justo  que  deja herencia de buen nombre a sus descendientes.


Consejos para una buena vejez

El primer consejo es no dejar de soñar porque  si Dios ve que eres soñador y emprendedor, añadirá días a tu vida.  El segundo consejo es cuidar lo que ya tienes. No esperes la vejez para valorar a tu esposa y familia. Una persona gruñona y amargada se queda sola, por el contrario, una persona feliz y  bondadosa estará siempre rodeada de sus seres queridos porque cosechará el amor que sembró. También cuida tu profesión, estudia, renuévate, no pienses que ya lo sabes todo, la vida cambia constantemente y debemos actualizarnos.  Además, cuida tu llamado a servir, trabaja duro haciendo la milla extra cada vez. Si lo haces, Dios dirá: “Este hombre valora lo que tiene y merece recibir más”. 

Proverbios 16:31 asegura: Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia.

Hombre justo es el que llega a su vejez con una corona en la cabeza, es decir con honra  porque se ha ganado el respeto de los demás. Esto no es suerte o casualidad, sino el resultado de tus decisiones.

La vejez es tabú en esta sociedad que venera la juventud.  Las personas hacen todo lo que pueden por lograr que sus cuerpos no evidencien el paso del tiempo.  La cirugía plástica, las inyecciones de botox y tanto producto que hay para desvanecer las arrugas son muestra de ello.  Pensamos que con la vejez se acabó la vida pero no es así.  La vejez es oportunidad para cosechar y gobernar.  La palabra “senado” deriva del latín “senex” que significa “anciano”. Hay países que tienen una Cámara de Senadores que gobierna por su sabiduría en inteligencia. El pueblo les confía la nación porque son justos y sabios. Un senador es más productivo que un joven empresario porque alcanzó sabiduría.

Proverbios 3:1-6 aconseja: Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,  y él enderezará tus veredas.

Somos hijos de Dios, así que esta Palabra para la vida es nuestra.  La ley es para la cabeza y los mandamientos para el corazón. Los principios se guardan en el corazón y se practican porque  con ellos logras más juventud y largura de días que con el botox.  La fórmula de una buena vida se complementa con la misericordia y verdad que deben evidenciar tus actos.  Ayuda a tu prójimo con misericordia, no con lástima.  Trata un problema con verdad. Demuestra que eres un líder amoroso y justo. Este proceder te hará libre para tener una buena vejez.

Además, la Palabra dice que debemos  confiar más en el Señor que en nuestra prudencia porque Él es capaz de enderezar los caminos y ayudarnos a corregir los errores.  Esto significa que debemos arriesgar y soñar porque si nos equivocamos, allí estará Dios para levantarnos. Asume el riesgo de llevar una vida justa, de la mano del Señor. Confía en Su sabiduría, no dejes de decidir y caminar hacia adelante.

Proverbios 3: 8-12 continúa aconsejando: Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.

Esta promesa  es mejor que cualquier seguro de vida. Honra al Señor  toda tu vida, siembra para cosechar, confía en Su dirección, no tardes en llegar a Sus caminos porque Dios es padre bondadoso que desea darte bien por el resto de tu vida, Él es Dios de lo imposible.

Proverbios 3: 13-17 asegura: Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,  que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz.

Es necesario adquirir sabiduría en inteligencia para obtener todo lo demás por añadidura. Lo material no es lo primero, es consecuencia del buen vivir en el Señor. Un hombre sabio es más apreciado y honrado que un hombre rico o poderoso.  La sabiduría no es fruto de la experiencia sino de la Palabra de Dios. La experiencia puede hacernos temerosos al fracaso, por el contrario, la inteligencia adquirida del consejo de nuestro Padre es reflejo de confianza y fe.  Conozco gente que hizo grandes negocios cuando era joven porque eran temerarios y sin experiencia pero con el tiempo fracasaron en algo y el miedo se apoderó de ellos. Por el contrario, hay personas entregadas al Señor que adquirieron sabiduría y son capaces de  asumir cualquier riesgo porque tienen fe y confianza en Él que no los abandonará.

Cultiva tu inteligencia en el Señor. Lee Proverbios, Salmos y Eclesiastés, ya verás constantemente descubrirás nueva sabiduría para tu vida.La verdadera prosperidad se fundamente en el consejo de Dios, no en la experiencia del mundo.  Un cristiano alimenta su cabeza con la Palabra para luego ver sus manos llenas  de vida, sueños, prosperidad y amor.

Proverbios 3:23-25 no habla de la seguridad que tendremos en el Señor: Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato. No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere.

Si vives de la mano de Dios, no habrá crisis de bolsa de valores que te derrumbe. No hay temor para quien ha entregado su existencia en manos del Señor que puede dar sabiduría para llegar a la vejez lleno de vitalidad y confianza en el futuro.

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