Milagros en Casa de Dios

Tu fe es la clave para ver la gloria de Dios y Sus milagros a tu alrededor.

Milagros en Casa de Dios

Tu fe es la clave para ver la gloria de Dios y Sus milagros a tu alrededor,  como sucedió este domingo 26 de septiembre en todos los servicios de Casa de Dios.

Cuando Jesús llegó a la casa de Lázaro que había muerto y Marta lo recibió, la confrontó en su fe porque ella sabía muchas cosas pero no creía lo suficiente. Ella sabía que en Él había poder, por eso le dijo que si hubiera estado allí, seguramente su hermano no habría muerto.  Ella también conocía sobre el poder de la oración porque le dijo que Dios le daría a Jesús lo que le pidiera.  Además sabía doctrina porque le dijo que estaba segura que los muertos resucitarían el último día, pero Marta en todas sus respuestas evadía la confrontación de su fe. A través de las preguntas que le hacía, Jesús buscaba que reconociera su incredulidad y cambiarla por la total confianza en Dios de que vería un milagro, pero Marta que escudaba detrás de muchas explicaciones que, aunque ciertas, evadían la confrontación de su fe.  Lo mismo sucede con nosotros que debemos comprender la diferencia entre tener conocimiento y fe. Si realmente crees, ¿porqué te va mal?  Cuando creemos de verdad, el Señor nos bendice y nos va super-archi-mega bien.

Lo primero que necesitas para tener fe es sinceridad.  Jesús le preguntó a un hombre: “¿Crees?” Y él le respondió: “Sí creo, Señor” pero inmediatamente agregó: “Ayuda mi incredulidad”.  Pablo le habló a Timoteo sobre la fe no fingida, es decir que la fe puede fingirse pero no se debe hacer. Busca ser genuino en tu fe para que los milagros sucedan.  Todos tenemos dos tipos de fe. Una  doctrinal que  incluye lo que creemos de los mandatos y preceptos dados por el Señor, por ejemplo sobre el bautismo y la salvación. La “otra fe”, la que debemos ejercer diariamente y nos mueve a cosas mayores, es esa que nos pone contra la espada y la pared para que demostremos que somos creyentes y usemos el poder que hemos recibido de Dios. Jesús es especialista en acorralarnos para confrontar nuestra fe y activarla. Lo demostró con Marta que hizo lo imposible por evadirlo, respondiéndole con su fe doctrinal, cuando Él deseaba ver su fe vivencial que le haría creer por la resurrección de su hermano.

No permitas que tu conocimiento obstruya tu fe. Hay personas que vienen a mi buscando la sanidad del Señor y me cuentan con todo detalle sobre su enfermedad. Yo les digo que no necesito tanta información porque no soy médico. Soy un siervo de Dios que  podrá sanarlos si tienen fe y no debilitan la mía con tanta información.  Yo no comprendo cómo las llagas de los latigazos en la espalda de nuestro Señor Jesucristo provocan sanidad, pero así es.  No comprendo cómo Su muerte en la cruz me da la vida eterna, pero es verdad. Hay muchos misterios del Reino que no puedo explicar aunque soy inteligente, porque mi mente no está capacitada para comprender semejantes prodigios. Sin embargo, mi fe sí está capacitada para aceptarlos. Si intentas comprender cómo ocurre un milagro, te quedarás esperándolo por años pero si tienes humildad y aceptas que sucederá, lo recibirás de inmediato.

Esperanza y fe son diferentes. Esperanza es el deseo de que lo bueno suceda y fe es la certeza de que pasará en el momento que lo necesitamos. Al terminar una cruzada me gozo por las personas que sanaron y entristezco por quienes no lo lograron, pero tengo la esperanza de que pronto sanarán y oro para que así sea.  En la cruzada que organizamos en Nueva York fuimos testigos de muchos milagros y antes de irme, oré para que dejen las puertas abiertas a otro pastor que pueda continuar con la obra del Señor.

El poder de la sanidad

Después de presentar lo sucedido en Nueva York, el pastor Cash Luna oró por la sanidad de los congregados en Casa de Dios diciendo: “¡Gracias Señor por Tu poder que me permite  darle órdenes a Satanás para que todo espíritu inmundo de enfermedad salga del cuerpo de tus hijos!”  Además, motivó a los cristianos para que activaran su fe y recibieran su milagro: “¡La sanidad llega ahora mismo, se va el cáncer, sida, todo mal de los huesos, hígado, ovarios, diabetes, tumores, lesiones y dolores. El poder del Espíritu Santo está sanando, créelo porque al que cree todo le es posible, hay gente a quienes le desaparecen tumores, personas que ahora vuelven a caminar bien, estériles que podrán tener hijos. Gracias Señor, te entrego el honor y la gloria!”

Entonces, los testimonios no se hicieron esperar. Dios sanó a Su pueblo.

¡Sigo vivo y hoy recuperé la vista!

Adrián, un joven servidor de la iglesia que padecía diabetes y estaba quedándose ciego, había recibido terribles noticias de su médico que le dijo: “Tú deberías estar muerto, los niveles de azúcar en tu sangre son demasiados altos”.  Pero ahora incluso puede leer rótulos a distancia y su organismo está retornando a la normalidad.   

¡Solo quedó un agujero de 3cms, el tumor desapareció!

Una joven esposa se acercó para dar el testimonio de la desaparición de un tumor en el pecho izquierdo. Ella estaba muy angustiada y nadie de su familia, excepto su esposo, sabía lo que sufría. Se negaba a ir al médico por temor a una mala noticia pero ahora el médico de la iglesia certificó que en el lugar donde tenía el tumor, tiene un orificio de tres centímetros de diámetro y centímetro y medio de profundidad. ¡El tumor ha desaparecido!

¡El Lupus se fue, y la mancha de mi cara desapareció!
Shirley tenía una mancha en forma de mariposa en su rostro que desapareció cuando recibió el milagro. Ella fue sana de Lupus. El Lupus es una enfermedad autoinmune crónica que afecta al tejido conjuntivo, caracterizada por inflamación y daño de tejidos mediado por el sistema
inmunitario. Sintió el Poder de Dios sobre ella y quedo sana.

Pídele al Señor que te use con poder para sanar a otros. Todos podemos ser instrumentos de Su amor y alcanzar a quienes desean ser tocados por Él.  No temas ser avergonzado porque Dios no lo permitirá.  Aprende a morir a ti mismo y la vergüenza que puedas sentir. ¡No dudes más y apresúrate a bendecir a tus hermanos en Cristo! Recibe al Señor en tu corazón, pídele que perdone tus pecados y que escriba tu nombre en el libro de la vida. Él fortalecerá tu esperanza y fe para que obres milagros a tu alrededor.

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