Venciendo la incredulidad

Para resucitar con el Señor a una vida nueva debes demostrar que tu fe es inquebrantable.

Venciendo la incredulidad
Celebremos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. La vida que gozamos radica en su triunfo sobre la muerte y el pecado. Somos los grandes beneficiados de tan maravilloso acontecimiento que nos ofrece una gran lección de fe.

Jesús constantemente anunció su muerte a los discípulos. Muchas veces lo exponía con alegorías, pero según se acercaba el tiempo, se preocupó por hablarles con más claridad. Sin embargo ellos estaban confundidos. Él vio que los discípulos se entristecían porque no comprendían el propósito de Su muerte y eran incrédulos respecto a la resurrección. Nos invade la tristeza cuando tenemos por delante un muerto o algo que nos anuncia muerte porque no somos capaces de ver la resurrección y no esperamos en Cristo Jesús.

La tristeza obstruye la fe


Juan 16: 22-24 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Jesús insiste en la necesidad de pedir para recibir en nombre de Su poder y autoridad. La fe erradica cualquier tristeza de nuestro corazón.

Juan 16:28-31 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

El poder de Cristo radica en su resurrección.  Los discípulos sabían que Jesús era el  hijo de Dios pero no sabían para qué venía. A pesar de todo el esfuerzo por anunciarlo ellos no tenían claro Su propósito. Se confundían con política y poder, pensaban en una revolución terrenal que los liberaría del yugo romano, pero el momento de la muerte se acercaba y era necesario que comprendieran.

Jesús sabía que los discípulos no creían en la resurrección y en el momento clave se acobardarían. Evita cometer el mismo error y cree en el poder de Su sangre derramada en la cruz del calvario por redimir tus pecados.

Previo a una de las cruzadas del pastor Cash en Chiquimula, uno de los anfitriones murió en un accidente aéreo. Entonces varios pastores fuimos confrontados por el hermano de éste quien nos pedía un milagro de resurrección para el difunto. Fue un momento de confrontación donde literalmente teníamos a un muerto frente a nosotros y nuestra fe se tambaleó. Nos decidimos a orar pero al abrir la caja mortuoria, el ambiente se llenó de tristeza y no de fe. Me contagié de ese sentimiento que me dominó hasta hacerme retroceder.  Aprendí la misma lección que los discípulos porque aún convencido de Su poder, no fui capaz de hacer que mi fe prevaleciera. Tus problemas familiares, financieros y emocionales son como muertos que tienes delante. Para resucitarlos y salir victorioso deja de lado la tristeza que estropea las expresiones de fe y las posibilidades de resurrección de todo aquello que crees muerto.

Las costumbres e indecisión son enemigas de la fe

Juan 20:1-5 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.  Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

Magdalena iba al sepulcro a cumplir con la costumbre judía de ungir con aceite el cuerpo del difunto. Ella no iba esperanzada en verlo vivo, iba triste a cumplir con lo que su tradición le mandaba.  De hecho ninguno de los discípulos estaba expectante frente a la promesa de resurrección. 

La tradición, experiencia y costumbres son elementos que impiden creer en el poder de la resurrección.  Nuestro Señor actúa de forma sobrenatural, fuera de todo entendimiento. Probablemente en tus finanzas te dicen que dos más dos son cuatro, pero para Él es diferente. Tal vez en tu matrimonio crees que todo está perdido y que la única salida es el divorcio porque todas las parejas que conoces han optado por esa salida. Pero si tienes fe, el Señor puede resucitar tu relación.

Esta escritura nos enseña también sobre la indecisión. Ambos discípulos corrieron juntos, pero uno dudó, entonces Pedro entró primero a la tumba. Muchas veces estamos a punto de obtener nuestro milagro pero la falta de determinación nos afecta. La costumbre, tristeza y falta de decisión obstruyen nuestra fe. No pierdas tu oportunidad de resurrección.

Fe ante la angustia y el temor

Juan 20:11-17 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: !María! Volviéndose ella, le dijo: !Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

María estaba frente a las evidencias, incluso el mismo Jesús le habló y le pidió que lo viera pero ella fue incapaz de reconocerlo y pensó que se habían robado el cuerpo.  Debes estar atento a la voz de Dios porque seguramente está hablándote pero la angustia no te permite escucharlo. Tal vez tu sepulcro ya se abrió y el milagro está ante tus ojos pero no lo ves. No te asustes frente a una crisis.  Deja de lamentarte, mira al Señor y créele.

La fe ciega


Juan 20:19-23 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Los discípulos tuvieron que verlo para creer. Dios quiere bendecirte, te dio Su Palabra, tiene el poder y puede hacerlo, solo debes vencer la incredulidad que está dentro de ti. La resurrección de Jesús nos enseña a creer.

Juan 20: 24-29 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

No le pidas pruebas y evidencias al Señor, no condiciones Su obra por pequeñas circunstancias. Aunque no sientas o veas, cree, tus sentidos son engañosos, si esperas sentir antes de creer nunca serás testigo de los milagros en tu vida.

La Palabra también habla de dos discípulos que iban hacia la ciudad de Emaús aunque les habían enviado a Galilea. Tomaron el rumbo contrario y comentaban todo lo sucedido. Entonces Jesús se unió a ellos y les acompañó aunque  no le reconocieron. Cuando llegó la noche el Señor se rebeló y finalmente lo identificaron. Seguro se apenaron por cuanto hablaron e hicieron, porque definitivamente no creyeron en la resurrección.

Jesús es paciente y aunque tomemos el camino equivocado siempre estará junto a nosotros para mostrarnos el correcto. Descubrirlo depende de cada uno. Si has tomado el sendero erróneo y aún no crees en el  poder de la resurrección, ahora tienes la oportunidad de rectificar. Tu familia, finanzas y vida espiritual resucitarán si finalmente te convences del poder del Dios vivo que venció a la muerte.

Erradica las costumbres, el temor, la tristeza. Cuando tomes el gozo del Señor y creas Su palabra, los muertos y la tierra temblarán. Salir adelante requiere estar a los pies de Cristo. Recíbelo como Señor y Salvador, reconoce tus pecados y arrepiéntete para que el Padre te reciba en su presencia y resucites junto a Él. Jesucristo venció a la muerte y tú puedes vencerla a través del poder del Espíritu Santo si dejas atrás toda tristeza, inseguridad y costumbre equivocada. Gózate y comparte el triunfo de nuestro Dios vivo.

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