Apague su piloto automático

Toma el control de tus acciones y encuentra el camino te que llevará a disfrutar una vida plena en el Señor.

Apague su piloto automático

En Lucas 13:6-7 leemos: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

La Palabra claramente nos dice que aquellos que no dan fruto vuelven inútil todo a su alrededor.  Hay muchos aspectos a tomar en cuenta para ser una persona de provecho y bendición.  Recuerda que ser útil significa hacer más de lo que se espera de nosotros. Para lograrlo debemos ceñirnos y servir a nuestros jefes y al Señor. Además, es necesario presentarnos delante de Dios para que nos someta a procesos de limpieza que nos hagan dar más frutos; y también es imprescindible dejar de vivir “en automático”.

El tiempo es valioso

Efesios 5:15-16 nos dice: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Es inevitable que el tiempo pase. Aunque nos resistamos, día a día agregamos edad a nuestras vidas. No podemos cumplir 25 años para siempre. Cuando tenemos quince, ansiamos llegar a los 18 y ser independientes. Pero luego queremos estancarnos allí.  Si somos afortunados y nos cuidamos,  llegamos a vivir los 66 años, o sea los 24, 155 días que las estadísticas marcan para Guatemala.  Así que debemos acelerar el paso y avanzar con plena conciencia de lo que deseamos lograr.  Si tienes metas claras, asegúrate de estar en el camino correcto para alcanzarlas.  Dios tiene un destino hermoso para ti. 

En todas partes sucede lo mismo. Aunque vivamos en una gran ciudad o en un pueblo pequeño, siempre nos quejamos de las tareas pendientes.  El tiempo nunca es suficiente, vivimos atrasados y ocupados.

El pastor Cash cuenta que al preguntarle a un amigo qué estaba haciendo, éste le respondió: “Nada”.  Entonces el pastor le dijo: “Venite y hacemos nada juntos”.   Aunque pensemos que estamos inactivos, todos tenemos una rutina de acciones diarias que consumen nuestro valioso tiempo.

El piloto automático


Nos levantamos sin tomar conciencia de cuál es el primer pie que ponemos en el suelo. Al bañarnos no hacemos un recuento de las cosas que necesitamos y que deben estar en su sitio. Conducimos  a nuestro trabajo y hogar sin necesidad de un Global Positioning Sistem (GPS). Vivimos por inercia y con el “piloto automático activado”.

El problema de vivir así, es que cuando sucede algo fuera de la rutina nos desorientamos e incluso reaccionamos mal.  Personalmente me molesta no encontrar en su lugar todo lo que necesito para vestirme. Esta forma de existir nos absorbe de tal manera que llegamos al extremo de lastimar a las personas y cometer errores sin darnos cuenta. Debemos evitar dichas situaciones.      

Cuando yo era pequeño mi mamá, al servirme la comida decía: “Este es tu plato y debes comértelo todo”. Ahora, aunque no me lo digan, actúo de la misma forma y termino la comida que me sirven.  Es difícil dejar una conducta aprendida desde la niñez. 

Antes de recibir al Señor en mi corazón yo decía muchas malas palabras. Tenía una cloaca en mi boca.  Pero no lo notaba. Ya estaba programado para comunicarme así. Luego tomé conciencia de ello y pude corregirlo, dejé de hablar por hablar y responder sin pensar. Sucede igual con las personas negativas que se quejan constantemente. También están en una situación similar aquellas personas que mienten por costumbre e incluso llegan a creerse sus propios embustes.  Hay una programación interna que nos hace actuar de cierta forma y que debemos identificar para cambiar.

Es como un “chip de memoria” que es necesario sustituir. Hasta que no suceda algo que te haga tomar conciencia de los programas negativos que controlan tus actos, no los cambiarás y avanzarás hacia las metas propuestas. Si la rutina te conduce hacia donde quieres ir, continúa así, pero si no, reprograma tu vida. Pensemos mejor para actuar mejor. Reflexionemos cada acción. Evitemos acomodarnos y manejar con el piloto automático que nos impide superarnos.

Reprográmate

Incluso en la iglesia, adoramos y ofrendamos a Dios por inercia y pensando en otras cosas. Somos rutinarios hasta con los movimientos de nuestro cuerpo en la alabanza. Imagina al Señor escuchándote y diciendo: “Otra vez lo mismo. Este siervo mío me habla con las mismas palabras y ni cuenta se da”.  La Biblia lo dice: “no uses vanas repeticiones”.  Así que apaga el piloto automático, habla con tu Dios buscando siempre oración renovada. 

Toma conciencia y vive cada momento para no perder oportunidades. Recuerda cómo Marta se equivocó al actuar así.  Turbada por muchas cosas, dejó que el piloto automático le indicara el camino del afán y perdió la bendición de escuchar al Señor.

Lo que has logrado hasta ahora y el lugar que ocupas hoy, es la suma de esas acciones predeterminadas con las que te programaste hace tiempo. Para avanzar más rápido, ser más fieles, comer sano, ser cariñosos, alcanzar  nuestras metas y dar más frutos,   debemos reprogramarnos. Toma el control de tu vida y deshecha toda rutina o acción predeterminada que te impida alcanzar las bendiciones que Dios tiene para ti y tu familia.

Riesgo y responsabilidad


Romanos 7:15 nos dice: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Nos cuesta decidirnos por lo bueno.  Aunque sabemos que es difícil, acepta el riesgo y la responsabilidad de manejar tu vida.  Cierta vez que mis malas decisiones me tenían agobiado, me postré ante Dios y quebrantado le dije: “por favor anula mi voluntad, toma tú las decisiones por mí, quiero ser un robot en tus manos”. Pero Dios se negó a hacerlo. Me respondió: “No te anularé, Te di el libre albedrío para que tú decidas porque necesito conocer lo que hay en tu corazón y saber si decides por estar a mi lado siempre”.  El Señor conducirá tu vida pero a través de las decisiones que tomes. Él se sentará a tu lado y te aconsejará como copiloto, pero eres tú quien tiene el volante en sus manos y tomas el rumbo que escoges.  Para evitar que Él se baje de tu auto, reprográmate y asume la responsabilidad del piloto.

Efesios 5:14 aconseja: Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Despierta, no actúes por inercia como muerto en vida. Toma conciencia de proceder y recibe la luz que el Señor ofrece para iluminar tu camino y dejar de dar vueltas en círculos, como los israelitas en el desierto. Al revisar un mapa, descubrimos que Canaán realmente no está muy lejos de Egipto. Sin embargo, el pueblo de Israel tardó cuarenta años en llegar, incluso muchos murieron en el camino.  Lo mejor de tu vida está más cerca de lo que crees. Aunque los faraones de las tentaciones y malas actitudes preconcebidas se interpongan, puedes despertar y caminar hacia tu Tierra Prometida. 

Toma el control

Efesios 5: 17-19 continúa: Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Será un honor que te identifiquen como un cristiano que “habla y actúa como Jesús”. Para lograrlo debes apagar tu piloto automático y pensar como Él. Recuerda que 1ra. Corintios 2:16 nos dice: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Cuando estaba iniciándome en la vida cristiana una persona me dijo: “Ten cuidado, te están lavando el cerebro”. Frustrado me acerqué al Señor. Él me preguntó: “¿Cómo tenías el cerebro? Entonces yo le dije: “Sucio”. Así que la respuesta de Dios era evidente: “Entonces necesitabas que te lo lavara”.  Agradecí esa limpieza que me permitió superar  rutinas predeterminadas y ser un hombre nuevo, listo para avanzar.

1ra. Pedro 1:13-14 nos aconseja: Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Ciñe tu cuerpo, pero también tus pensamientos para tener la mente de Cristo y dar más de lo que te piden.  No vivas por vivir, detente y rompe el ciclo de rutinas sin sentido. Despierta en el Espíritu y recibe Su avivamiento. El Señor desea que tomes el control de tu vida y llegues hasta donde quiere llevarte.

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