Escoge ahora

Tomar decisiones es una rutina. Con valentía, escoge lo correcto sobre lo conveniente

Escoge ahora

Tus valores te guían

Todos debemos escoger. Recuerda que en Filipenses el apóstol Pablo escribe que estaba contra la pared, no sabía qué escoger.  Para él lo mejor era ir al cielo y  disfrutar de la presencia de Dios, pero era más necesario quedarse en la tierra y predicar. Escoge servirle, porque haciéndolo, te decides por lo necesario y también por lo mejor. Cuando estés indeciso, deja que tus valores y principios te saquen del apuro. No te guíes por tus gustos y sentimientos. El corazón es engañoso y perverso. Las personas preguntan: “¿Qué dice tu corazón?”, pero es mejor preguntar qué dice la razón, inteligencia, sabiduría, prudencia y cordura, porque esa es la voz de Dios.  La sensatez y honestidad te darán buen consejo para tomar decisiones.

Escoge lo bueno

En Isaías 7:14-15 leemos: Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

Cuando ya sabemos diferenciar lo malo de lo bueno, parece lógico que debemos escoger lo bueno.  Pero es difícil, porque muchas veces lo malo es más agradable y cómodo. Necesitas carácter para escoger. El mismo Jesús lo aprendió con la comida. Obviamente la miel es mejor que la mantequilla. El aprendió no sólo a conocer lo que es malo, sino también a desecharlo.

Lo correcto por lo conveniente

Génesis 13:8-10 nos relata: Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como  la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

Para decidir, Lot se dejó llevar por lo que tenía ante sus ojos.  Lo sedujo la abundancia y bienestar, porque vio lo que quiso y no lo que debía ver.  Las apariencias engañan. En esa tierra había algo que iba a producir destrucción algún día, pero no pudo verlo. Lo que escoges demuestra quien eres y lo que deseas. Tus preferencias hablan de ti, siempre y cuando seas capaz de escoger.  

Génesis 13:11 – 15 continúa: Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Muchas veces es mejor esperar la provisión de  Dios que escoger mal.  Es mejor no tener, que tratar de tener lo que Él no quiere darte. Lot buscó prosperidad arriesgando a los suyos y pagó el precio, porque al final toda su familia se perdió. La prosperidad económica no siempre está ligada al bienestar familiar. Muchas veces escoges lo que te conviene y luego lamentas por los resultados. Preguntas porqué perdiste a tus hijos, sin darte cuenta que los arriesgaste. Antes de tomar decisiones piensa en aquellos que dependen de ti.  Escoge lo mejor para todos aunque no sea lo mejor para ti.

El padrenuestro dice “no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”.  El mal viene a través de tentaciones a las que te sometes y no puedes afrontar. No te arriesgues ni arriesgues a los demás. No todo lo que conviene es correcto. La tierra que Lot  escogió era conveniente pero no correcta. Hay cosas que valen más que una llanura abundante. Aprende a identificar la diferencia y escoger correctamente. Imagina cómo terminó Lot, frustrado y  arrepentido, viendo la prosperidad de Abraham y su descendencia.  Evalúa cada situación, si hay riesgo de pecado, repite estas palabras: “si alguien va a pecar aquí no, seré yo” y retírate. Si tienes ante ti la posibilidad de hacer un negocio ilícito, reflexiona, aceptar propuestas tentadoras tiene consecuencias negativas. Que tu  negocio no sea el pecado, porque lo mal habido se esfumará. La paga del pecado es muerte. Aprende a elegir lo correcto por encima de lo conveniente.

Enseña a escoger

En Hebreos 11:23 leemos: Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

Cuando nuestros hijos son pequeños tenemos la responsabilidad de escoger por ellos. Pero también debemos formar su carácter y enseñarles a tomar decisiones. Disfruta el tiempo que tienes para ello, porque cuando crecen ya no podrás. En sus primeros años aceptan que les escojas la ropa; ya mayores apreciarán los pantalones por la cantidad de hoyos que tengan, aunque no te guste. Nadie le pregunta a un hijo si quiere lavarse los dientes. Simplemente se los lavas, porque si no lo haces, cuando él pueda escoger, tal vez ya no tenga dientes que lavar. Ayuda a tus hijos a crecer y ser independientes. Al ser adultos tomarán sus propias decisiones y no será conveniente que intervengas.

Valentía y decisión

Hebreos 11:24-25 relata: Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,

Los deleites y tesoros generalmente van de la mano. Muchos negocios se hacen si se toma licor y se miente para lograrlos. El primer paso hacia la prosperidad es escoge ser como Moisés: recto y justo. La riqueza que Dios te ofrece y que puedes disfrutar es producto de  la honestidad y rectitud. Asume la responsabilidad que conlleva la edad que tienes. Eres grande para escoger una vida sin vicios, no para llevar una vida desordenada. A veces nos equivocamos en el mensaje que damos a nuestros hijos. Si dices: “cuando tengas edad puedes beber licor pero lo harás con tu dinero”, le das importancia al dinero y lo induces al vicio.  Tu hijo no “tendrá edad para ir a un burdel”, tendrá edad para decidir lo correcto y negarse a visitar esos lugares. Eres un adulto que entiende la diferencia entre el bien y el mal, escoge con sabiduría.

Hebreos 11:26-27 continúa: teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Lo que uno escoge en la tierra provoca algo en el cielo. Recuerda, si escoges pecado, no recibirás bendiciones. No decidas por el momento, decide por lo que viene luego y trasciende el ahora.  Se firme, porque cuando titubeas y evalúas demasiado las exigencias de obrar correctamente, das paso a la tentación.  Arriésgate y deja todo en manos de Dios. Hay que ser valiente, escoge lo bueno y sus consecuencias sobre lo malo y el placer inmediato que provee. El Señor te observa aunque tú a Él no.

La decisión es tuya

Deuteronomio 30:19 relata: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Dios te acompaña en momentos de decisión. Si te expones a la tentación, Él te ofrece la salida.  Asume la responsabilidad, tu futuro y el de quienes te rodean depende de las decisiones que tomes. Saber diferenciar el bien del mal es un compromiso. Aunque te cueste, aléjate de esa persona que no te conviene. Agradece al Señor su misericordia y pídele que te fortalezca y te de sabiduría. Si escoges la vida, escoges a Jesús y le abres tu corazón para que te brinde la salvación.

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