Sacúdete el polvo

Dios permite que tenga adversidades, permite que usted tenga pérdidas para saber si tendrá el carácter del Señor y si tendrá mente de Cristo

Sacúdete el polvo

1 Corintios 9:24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

1 Corintios 9:24-26  en una carrera varios son los que corren pero sólo uno obtiene el premio, corran para ganar.  Para ganar en una competencia uno tiene que abstenerse de cualquier cosa que le impida estar en las mejores condiciones físicas. Sin embargo un atleta se esfuerza por ganar una simple cinta azul o una copa de plata, mientras que nosotros nos esforzamos por obtener un premio que jamás se desvanecerá.  Por lo tanto, corro hacia la meta con un propósito en cada paso. Peleo para ganar, no como los que en la contienda juguetean.

El Señor siempre ha querido que sus hijos sean vencedores, nosotros en Guatemala no estamos acostumbrados a ver ejemplos tan seguidos de victoria, si usted encuentra a Guatemala en algunos de los primero lugares serán en listas que no son virtuosas,  listas de analfabetismo, violencia y corrupción, estamos acostumbrados como guatemaltecos a experimentar la derrota, por lo tanto nos cuesta comprender que el deseo de Dios es que seamos vencedores, pero si ve en la biblia siempre va a encontrar cuál es la voluntad de Dios, Pablo decía: “Si usted va a competir, corra para ganar, si va a llevar una vida en el Señor vívala para llevarse una corona”.

En toda la escritura la voluntad de Dios es que seas un vencedor, él dice: “Te pondré por cabeza y no por cola; te bendeciré en abundancia y te multiplicaré en gran manera, todo lugar que pise la planta de tus pies será tuyo, ningún enemigo te podrá hacer frente todos los días de tu vida, eres más que vencedor por medio de aquél que te amó”.  ¿Se da cuenta cómo siempre la escritura tiende a la victoria? 

Jesús en la cruz venció completamente al Diablo, Jesús dijo que vamos a  tener tal victoria sobre el diablo que pondremos nuestros pies sobre su cabeza.  Dios habla de una victoria aplastante, pero en Guatemala o en el mundo religioso nos hemos acostumbrado a pensar de una forma distinta.  Hace poco con mi hija Daniela nos pasó algo,  su colegio organizó las mini olimpiadas,  Daniela es una damita, femenina, siempre le gusta estar con su bolsa, se pone tacones, se pinta los labios, las uñas, siempre los zapatos le combinan con la bolsa, ella no es atleta, no es su virtud, ella en las olimpiadas tenía que participar en atletismo, salto y patinaje  de cuatro participantes, en todas, quedó en 4º. Lugar, no le fue bien, cuando llegó el momento de la premiación Daniela estaba pendiente que la llamaran para entregarle la medalla, premiaron a todos y mi esposa le dijo que era el momento de irse que a ella no le iban a dar medalla, su cara cambió y empezó a llorar, lloró todo el camino de regreso a casa, mi esposa trató de consolarla.  Debbie me contó lo que había pasado y uno quiere caer en la tentación de crear un consuelo diciendo que esas carreras no importan y el Señor habló a mi mente y me dijo: “Yo también perdí en una oportunidad pero no me consolé con pensamientos de derrota, sino que aproveché la segunda oportunidad que tuve para ganar y hacerlo bien, di lo mejor que tenía, Jesús, para ganar a la humanidad que un día perdí”.

Entonces comprendí que uno debe consolar a una persona que ha pasado por una derrota, pero no con pensamientos que garanticen una segunda derrota, cuando usted empieza a decir “no importa lo que importa es competir y no ganar” su pensamiento le está dando a entender a la persona algo contrario a la voluntad de Dios porque Dios dice que si vas a hacer algo lo hagas de tal manera como que fueras a  ser el campeón.   Cuando Adán y Eva se perdieron, Dios perdió a la humanidad que hizo a su imagen y semejanza no vemos a un ángel acerándose al Señor diciéndole “No Señor, no estés triste, si lo importante era crearlos no importa perderlos, no importa hiciste lo mejor, ellos fueron los que perdieron”.   Tampoco surgieron esos sentimientos que se dan a causa de la derrota, por ejemplo, la vergüenza, la vergüenza te impide ser valiente una segunda vez, tampoco permitió que el miedo se apoderara de él, no pensó “si envío a Jesús la humanidad lo va a rechazar” el miedo limita la fe para la victoria, el Señor tampoco se frustró, hay gente que cuando pierde se frustra del tal forma que deja todo abandonado, Dios no dejó a la humanidad abandonada en las manos del Diablo, Dios no se sintió frustrado, ni vergüenza ni miedo.

Sé que en este lugar hay gente que ha perdido en la vida, ha pasado por momentos de derrota, puede ser que haya tenido derrota en su familia, estudios o deporte, puede ser que fuiste derrotada por un divorcio o abandono, perdiste a un ser querido, quebraste, te despidieron de un trabajo, estuviste creyendo por algo grande que nunca llegó a tus manos, tal vez te fuiste de la universidad, perdiste la oportunidad de una carrera, pero quiero decirte algo, si has perdido Dios siempre es una persona de segundas oportunidades y esa segunda oportunidad  te llegará, no te amarres a la vergüenza, deja la frustración a un lado, esos sentimientos te van a impedir llegar a donde Dios te quiere llevar, Dios perdió algo muy valioso para él, el  entiende el sentimiento que tienes cada vez que pierdes algo , pero no entiende cuando las personas no vuelven a luchar para procurar una victoria, cuando él perdió la primera vez volvió a luchar y dio lo mejor que tenía.   Dios perdió cuando el Diablo se reveló en contra de él, pero aún así no ha dejado de confiar en otras personas y por eso te ofrece un trono con él, él perdió la generación que sacó de Egipto, una generación que no le creyó, pero a pesar de eso levantó a un Josué y un Caleb y sigue dando promesas para cada uno de nosotros, Dios perdió un Judas, aún así levantó a un apóstol más y hoy mismo sigue levantando siervos, Dios no ha perdido al confianza en la gente a pesar de las fallas de otros.

Con mi esposa perdimos un bebé, lo planeamos, estábamos tan ilusionados y cuando nos dieron la noticia fue muy duro, recuerdo en el hospital nos tomamos las manos y oré y dije “Señor no entiendo por qué está pasando esto, pero lo único que entiendo y creo es que estás en el trono y mientras estés en el trono todo estará bien,  sigues siendo mi Dios y un día testificaré que todo está bien, no nos vamos a avergonzar de la pérdida, de volver a creer por un nuevo hijo”.   El médico dijo que teníamos que esperar 4 meses para pedir otro bebé, a los cuatro meses volvimos a intentar volvió a quedar embarazada, no tuvimos temor  de que algo iba a volver  a pasar.  El Señor habló a mi corazón y me dijo: “Por cuanto nunca te entristeciste por la pérdida de tu hijo te daré uno que te llenará de alegría” y le dije a Debbie “Estás embarazada”, fue a hacerse la prueba y efectivamente estaba embarazada.  El señor me dijo que mi hijo le va a servir y que  va a predicar en muchas naciones, usted lo verá.

Dios cambia mis tristezas en gozo, y mis derrotas en alegrías, no es dios quien lo hace bailar es usted quien danza cuando está en medio de un lamento, ayer le preguntaba al Señor cuál era la razón por la que pasábamos por momentos de derrota y me dijo: “Yo permito que mis hijos experimenten la victoria y derrota para probarlos en las dos , si en la victoria se acuerdan que fui yo quien se las dio y en la derrota si son capaces de imitarme para conseguir una nueva victoria.

Isaias 45:7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.

Dios permite que tenga adversidades, permite que usted tenga pérdidas para saber si tendrá el carácter del Señor y si tendrá  mente de Cristo, ¿Porque él Señor no quita al Diablo de en medio para que deje de molestar?  Dios ha dejado que el Diablo se levante como un enemigo, porque la única forma en la que su carácter de vencedor se va a desarrollar es si tiene un enemigo a quien vencer, él no le dejó a cualquier enemigo, le dejó a un enemigo fuerte, con estrategias, usted tiene adversidades porque Cristo quiere levantar en usted el carácter de un vencedor y conquistador, que diga “Soy más que vencedor por medio de aquel que me amó”.    No se quede detrás de una derrota, tal vez has perdido en la vida, pero Dios siempre ha querido que te levantes de ellos, por eso dice la escritura que el convierte la ceniza en gloria, la ceniza es como que se hubiese quemado su casa entera y su casa hubiera quedado en ceniza y Dios diga que en esas cenizas quiere levantar un palacio para ti, tal vez has sido engañado, traicionado, empresas a las que  diste tu vida y después te hacen a un lado, no dejes que esas derrotas ahoguen la virtud que hay dentro de ti, vence con el bien el mal no seas vencido de lo malo, no dejes que la derrota ahogue lo bueno que hay en ti.

No te rindas, levántate, empieza a bendecir, la vida es como una buena novela, el bien siempre vence al final de todo, el bien siempre vence.  No te canses de hacer el bien, cada vez que venzas y seas victorioso no olvides que es Dios quien te ha llevado allí.  Cuando prosperes y seas enriquecido y tus ganados crezcan, construyas casas y vivas en ellas no olvides que fue Dios quien te dio  el poder de hacer las riquezas, no dejes que el orgullo se apodere de ti, cuando estés en medio de una derrota no olvides que es Dios quien te saca de allí, dejes que la frustración se apodere de ti, por eso cuando Jesús mandó a sus apóstoles de dos en dos a predicar les dijo:  “Si alguien los recibe me reciben a mí, pero si los rechazan sacúdanse el polvo de sus pies y vayan a la siguiente”.  Algunos de ustedes deben sacudirse el polvo de los pies donde han encontrado derrota, Dios te está viendo en el cielo, Dios está arriba observando qué haces en medio de cada situación.

Quiero contarles otra historia que me pasó con mi hija, hubo un torneo en su colegio y pusieron a diferentes aulas a competir entre ellas y pidieron a los padres que fuéramos estábamos en los graderíos y en las gradas le gritábamos “Daniela, Daniela” y le dábamos ánimo y no sé que sucedió pero todos los niños que estaban en las gradas  empezaron a gritar “Daniela, Daniela” y mi hija se sintió apoyada, agarró la pelota tiró a la canasta y encestó, yo estaba feliz, empezaron a aplaudir y seguían gritando su nombre y ella volvió a encestar y de las 7 canastas que metieron  ella metió 5, ella estaba feliz, ese día aprendí que cuando se cree en alguien esa persona puede llegar más lejos de lo que su misma capacidad da, Dios está haciéndole porras arriba, Dios está arriba en los graderíos gritando “tu puedes, levántate, yo estoy contigo, no temas, no desmayes, no te voy a abandonar, tu eres vencedor”.   Me imagino en el cielo el Señor diciendo así y los ángeles gritando también, y aquí abajo sólo siente una unción,  porque usted tiene a Dios en los graderíos, él va a luchar por usted.

Nuestro problema es que nos imaginamos en esos momentos de derrota, yo le digo a los jóvenes cada vez que estamos en una boda, “Un día te voy a estar casando a ti también” porque ellos han perdido la esperanza de tener una buena familia, cuando ven a una mujer vestida de blanco piensan que  eso nunca les va a pasar a ellas, en lugar de decir “Dios me va a dar eso a mí también” se imaginan siempre lo malo no lo bueno, cuando se pinta la buena imagen dentro de usted, usted ve la victoria.  Dice que Jesús  por el gozo que tenía puesto de él soportó el oprobio, Moisés tenía la mirada en el Invisible, por eso pudo soportar las persecuciones, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, fe es poder ver lo que no se mira todavía, porque lo que se mira se hace de lo que no se mira.

Cuando usted empieza a ver en su espíritu lo que va a suceder, llega a suceder en el mundo material y físico.  Crea las promesas de Dios, véase sana, libre, y entonces podrá suceder,  el Pastor nos enseñaba el Salmo 23, “Aunque pase en sombra de valle y muerte, no temeré mal alguno, el bien y la misericordia me seguirán”  ¿Puede ver la victoria que Cristo quiere darle?

¿Puedes ver la victoria? Sueña, mírate venciendo, mira la victoria en tu familia, mira tus hijos creciendo en integridad, mira a Dios de tu lado, mira tu empresa prosperar, mira tu vida sana, libre, mírate con trabajo, atrévete a soñar, mira la casa de tus sueños, comienza a vivirlo como que fuera una realidad, esa es la fe, la certeza de lo que esperas, la convicción de lo que no se ve.

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