Administradores del Poder de Dios

Las bendiciones que El tiene para tu vida, se ha tomado la molestia de prepararlas. Mientras más te dejes preparar por él, más de bendición serás para alguien más

Administradores del Poder de Dios

Casi todo lo que he recibido de Dios he querido que alguien lo tenga, creo que tengo la revelación de su Palabra, su unción, y no me he quedado con ella. He querido enseñar, tener el poder de Dios para sanar enfermos. Tener el poder del Espíritu Santo que no se limita a hablar en lenguas, es algo sumamente delicado. No puede estar en manos de irresponsables, pecadores, tibios, carnales, no debería, aunque si puede. Porque una vez Dios te da su poder, ya tu conducta es tu problema. Pero estamos viendo el poder de Dios de una forma impresionante. Enseñé que el Espíritu Santo nos fue dado para que nos cuente las cosas que Dios nos ha dado o las grandes bendiciones que Dios ha preparado. Las bendiciones que El tiene para tu vida, se ha tomado la molestia de prepararlas. Tú como  persona, eres una bendición que Dios ha preparado para alguien más. Mientras más te dejes preparar por él, más de bendición serás para alguien más. Es importante que no sólo prepara cosas para dárnoslas, sino personas para bendecirnos, pero todos piensan en la persona que Dios está preparando para bendecirte, pero no piensas en ti como la persona que debe ser preparada para alguien más.

Tenemos que aprender a orar no sólo en el espíritu y en el entendimiento, sino también con el espíritu. El nos dice lo que ya nos concedió el Padre. Pide esto, aquello, porque el Padre es ahora quien te lo quiere dar. Eso te vuelve una persona efectiva en la oración casi al 100 por ciento; lo que pides, te es dado, pero cuando has desarrollado una vida que oye al Espíritu Santo, no sólo lo sientes. Si quieres entrar a una dimensión gloriosa, no lo harás hasta que no oigas al Espíritu Santo. Nadie puede oír a nadie que no haga el tiempo para oírlo, para saber las cosas de Dios, su santidad, su poder, lo que es capaz de hacer, y por último nos revela las cosas profundas de El.

Esto que usted oye aquí de poner orden, es raro en el ministro Pentecostés, porque creen que donde el Espíritu Santo está, somos libres. Pero somos libres del pecado, no de hacer lo que queramos.

Lucas 5:17
Aconteció un día que él estaba enseñando y estaban sentados los fariseos, y doctores de la ley los cuales habían venido de todas las aldeas y de Judea y Jerusalén y el poder del Señor estaba con el para sanarlo.

Por ejemplo, hoy di la Palabra, y una persona fue sana. Ahora no estoy sanando, sino enseñando. La gente cree que cuando el poder de Dios está es para andar de pura fiesta, de puro poder y no es cierto. Hay momentos en que sólo se va a derramar y otros en que sólo dará Palabra; lo importante es que los dos elementos estén presentes. El poder de Dios estaba sobre Jesús para sanar, pero no había llegado el momento para hacerlo. Muchas veces, sientes el poder de Dios, pero no es el momento de sacarlo. Tienes que esperar el tiempo que Él te indique, administrando el poder de Dios.

El poder de Dios se administra.

Verso 24

El poder de Dios está ahí, pero él estaba enseñando y de pronto, dijo y algo pasó. Para que algo pase, tenemos que hacer que Jesús diga, y para que él diga, él tiene que ver algo. Al ver la fe de ellos, dijo y entonces, pasó. Está el poder de Dios para hacer eso, pero no es tiempo para hacerlo. Yo ahí estoy administrando el poder de Dios. El poder de Dios puede estar con uno, y a quien quiero lo doy, y a quien no quiero, no lo doy. Así es como se administra. Esta noche es para gente que está buscando otro nivel y está dispuesto de pagar el precio de llegar a ese nivel; tenemos que ser administradores del poder de Dios.

Entonces, tenemos que aprender que somos administradores, no vendedores del poder de Dios y eso lo digo con respeto a la profesión de vendedor. Por lo tanto, espero que sea un buen administrador en todo lo que hace y tiene. Si es una persona que todo lo malgasta, lo más seguro es que si tiene el poder de Dios, lo va a malgastar. Que lo tengamos no quiere decir que siempre lo usemos. Es como dinero; que lo ganes no quiere decir que te lo gastes. ¿Cómo está tu vida administrativa de tu ser, tu cuerpo, tus finanzas, tu economía, tu familia? Como administras, vas calificando al poder de Dios; este poder supera tu cuenta bancaria, tu familia. Si no administramos todo lo demás bien, ¿cómo calificas para administrar el poder de Dios? Pero la gente cree que puede administrar todo como se le da la gana, y cuando tienen el poder de Dios, lo hacen como se le da la gana. Tú oras por cosas y van a pasar, porque el poder de Dios está en ti para que pasen cosas, no sólo para que lo sientas.

I Pedro 4:10
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los hombres como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da… a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

Dad gloria a Dios no es lo que ustedes han visto y oído normalmente, creen que es decir “Gloria a Dios”. ¡Qué fácil entonces! La gente hace algo mal y dice “gloria a Dios”, esa fue la primera frustración que tuve como cristiano cuando yo empecé. Estuve en lugares donde el piano no funcionaba, no cantaban bien y decían “gloria a Dios”. Es hacer las cosas como Dios manda, yo tengo discernimiento y lo uso, pero lo uso poco. Uso más la obediencia. ¿Por qué Dios me usa para sanar enfermos? Porque oro por un montón de gente. Jesús dio una orden: “impongan manos sobre los enfermos”. Esa es una orden. Existe el discernimiento y hay que usarlo en ciertas ocasiones, pero si te pasas sólo en discernimiento, vas a pasar confundido tú y confundiendo a todos. Tiene que tener la obediencia para predicar, no el discernimiento. La clave de la buena administración es la obediencia. Es más fácil el ser usado por Dios que lo que te has imaginado, sólo tienes que dejarte usar, ser obediente.

Muchas misiones o misioneros se han equivocado. Todo el mundo muriéndose alrededor de ellos y ellos pensando a dónde quiere Dios que vayan. Necesitamos ser obedientes para ver el poder de Dios ser manifiesto. Administrémoslo bien.

I Corintios 4:1

Así, pues téngannos los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. No todo misterio se los doy, pero hay quienes creen que dar todo lo que reciben, es ser profundos, pero eso es ser mal administrador de los misterios. Hoy tantas doctrinas que sólo paran confundiendo.

Verso 2

¿Qué tiene que ver fidelidad con administrar? Fidelidad es administrar un recurso para lo cual fue dado. Si quieres administrar el poder de Dios, tienes que ser administrador y fiel. No sé si tienes una vida equilibrada. Pero como administres, así vas a administrar el poder de Dios. Eres fiel a tu hogar, a tus líderes, a Guatemala. La fidelidad El la prueba a través de la fidelidad hacia otras personas. Si somos fieles, seguramente, Él nos dará más. El poder de Dios no fue dejado para que hagas alardes, sino para bendecir a la gente. Para que cuando esa gente prenda la televisión, tal vez se iba a suicidar y extrañamente, decida no hacerlo y dormir en paz. El poder de Dios ha sido dejado para abrir la brecha. No puedes ser lleno del poder de Dios y ser egoísta, porque lo vas a usar para ti mismo.

I Corintios 2:6

Versión Al Día

Tenemos el poder de Dios y tenemos que administrarlo bien.

Mi predicación no debe estar llena de conceptos profundos, sino ser sencilla, pero respaldada por el poder de Dios. Hay algo que ustedes van a oír en el ambiente evangélico cristiano: que Dios respaldaba las palabras con señales y prodigios. Entonces, que la palabra tiene que ir acompañada de prodigios. El confirmaba la Palabra con señales y prodigios. Cuando yo empezaba a ministrar el poder de Dios, lo hacía apenas iniciando la Palabra, entonces decían que no tenía Palabra. Cuando les digan a ustedes que el poder confirma la Palabra, eso no es del todo la verdad.

Si tú usas mal todos los recursos que Dios te da, no es garantía que administrarás bien el poder de Dios. Eso lleva años. Por ejemplo, si estás acostumbrado a deber todo el tiempo, eres una persona fácil de comprometer tus valores, porque tienes comprometidos tus valores, que si te mueres les quitas todo lo que tienen. Una deuda siempre compromete a alguien, empieza por pagar todas tus deudas. Lo mismo que haces para no adulterar. Si la Biblia dice “no adulteres,” no lo hagas. No tengas deudas, no las tengas. Eso me mantiene en libertad. Cuando eres una persona que administra bien los recursos que Dios te da, no me cabe duda que si el poder de Dios viene sobre ti, lo va a administrar bien. El poder de Dios está sobre nosotros.

Hechos 3:4
A mí costó entender que el poder de Dios se administra. El que te da órdenes es el Espíritu Santo sobre algo que te dio él, que es su poder.

Pero Juan fijando en él sus ojos, les dijo: “mírenlos”. Entonces él estuvo atento esperando algo de ellos. Mas Pedro dijo: “no tengo oro ni plata…” y el milagro ocurrió. 

Lo que tengo eso puedo dar. Para poder dar, tenemos que tener. Primero hay que aprender a recibir algo para poder dar algo. Cuando empecé a buscar del Espíritu Santo, me ministraron tipo “champú”. Y sales con el pelo alborotado, y sin el Espíritu Santo. Había gente, me fui a un lugar a orar y dije: “Quiero recibir,” y lo que hicieron, fue empujarme para que cayera. Si el poder de Dios está, está. Y si no se cae, no significa que el poder de Dios no está. Los parados también tienen unción. Pedro administró el poder de Dios.

Hechos 5:1
El mismo poder que sanó a un cojo, mató a dos. No le mienta al Espíritu Santo, siempre que dudes cuánto a Dios hay que darle, dale de más, no te corras el riesgo de menos. Se murieron. 

Hechos 8:18
Así nos pasa cuando administramos el poder de Dios. Al primero sólo le dijo: ¿Por qué le mienten al Espíritu Santo? A Simón sí le dijo. Dios decidió que Ananías y Zafira murieran, pero Pedro decidió que Simón se muriera. ¿Cuántos errores cometemos al administrar el poder de Dios? ¿Cuál era la amargura de Simón? Si nadie lo hirió. ¿El dinero? No. Simón había dejado de ser a quien todos aplaudían en el pueblo, nadie lo seguía, nadie lo admiraba, sino a los apóstoles. Todos los que anhelan la admiración como Simón, tienen amargura de corazón. Simón estaba dispuesto a pagar por ser ungido si fuera necesario, pero él estaba dispuesto a pagar con tal de administrarlo, no de bendecir a la gente.

Hechos 12:44

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